El presidente Gustavo Petro terminará su mandato el próximo 7 de agosto, cuando asuma el cargo el presidente electo Abelardo De La Espriella en la ciudad de Cali.
A pocos días de esta fecha, desde varios sectores se ha hecho un balance de distintos aspectos de lo que han sido estos cuatro años que se van a completar de la administración del líder natural del Pacto Histórico.
Didier Tavera, director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, habló en El Debate de SEMANA y, entre otras cosas, se refirió a lo que ha sido la Presidencia de Petro y especialmente a su relación con las autoridades departamentales.
“Yo creo que el antecedente más grave es tratar de acabar con la institucionalidad. Este Gobierno tenía un plan claro de desinstitucionalizar todo y por eso atacaba las cortes, la desconexión con los mandatarios regionales y por eso ese ataque al sector privado”, señaló.
Tavera dejó en claro que nunca han estado en desacuerdo con la política asistencialista para que el Estado trate de atender las necesidades, pero siempre han sostenido la importancia de que exista libertad para diferentes aspectos, como por ejemplo la generación de empleo, y lograr de esta forma que no se dependa netamente del Estado.
En ese sentido, apuntó que una buena política asistencial debe tener unas metas y unos retos claros, en los que también se deben tener presentes los compromisos de aquellos que reciben los beneficios.
Por lo mismo, cuestionó la forma en la que el Ejecutivo, desde su punto de vista, estigmatizó al sector privado y asfixió la institucionalidad. “Era un mensaje claro de cómo querían una política estatal, pero dependiendo de ellos”, comentó.
“Hoy todo lo que piden los gobernadores es lo contrario: que haya institucionalidad, independencia, separación de poderes y que haya un aumento en las mejoras de las condiciones sociales y económicas, pero a través de la productividad y no del asistencialismo”, añadió.
Tavera también advirtió que hubo muchos gobernadores que no tuvieron la posibilidad de hablar ni una sola vez con el presidente Petro, lo que va en contra de toda lógica debido a que se necesita de un trabajo en conjunto para sacar adelante a las regiones.
Solo hubo, según él, algunos encuentros durante eventos públicos, pero ni siquiera allí pudieron sostener una conversación a profundidad con el máximo mandatario.
“Hay que unir y hay que gobernar para el país, pero aquí lo que uno veía era simplemente un sectarismo político. (...) Lo que había era un centralismo progresista: una relación directa desde el Gobierno con la misma comunidad, por lo que uno decía que era populismo puro y duro”, apuntó.
Todo esto generó problemas para que, en muchas oportunidades, los gobernadores no pudieran ejecutar con normalidad diferentes proceso con el objetivo de ayudar a la comunidad.
Ahora, con la llegada de Abelardo De La Espriella y su Gobierno, esperan que la situación sea distinta y que exista una comunicación articulada para sacar adelante las regiones y, con ello, el país.