María Claudia Tarazona, viuda del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, habló con El Debate de SEMANA. El congresista fue víctima de un atentado el 7 de junio de 2025 y falleció el 11 de agosto de ese mismo año.
Durante la entrevista, Tarazona manifestó su deseo de acercarse al asesino material de su esposo, el joven que le disparó en el Parque El Golfito, sitio que pasará a llamarse Parque Miguel Uribe Turbay una vez se conmemore el primer año de su muerte y se instale allí un busto en tributo a su memoria.
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“Hay una realidad y es que nosotros como sociedad no podemos decir que los niños que son reclutados en las regiones, por parte de los grupos al margen de la ley, entonces esos niños son víctimas, pero quienes son reclutados en las ciudades, entonces son unos asesinos. Y es la misma realidad, lo que cambia es el lugar de Colombia donde ocurre”, dijo.
“Un niño que a los 14 años empuña un arma y asesina de esa manera, como este joven asesinó a Miguel, tiene una realidad y un contexto de vida muy complejo. Le falla su familia, que es su primer núcleo de protección. El papá de este joven era militante en Ucrania, una madre asesinada, el tío, que es con el que vivía, abusaba de él. Entonces, un niño abusado, maltratado, instrumentalizado, torturado, que sale a la calle a sobrevivir y en la calle entonces la sociedad también le falla y le falla el Estado. Claro que debe haber una responsabilidad, yo soy clarísima en eso, además porque hace parte también de poder continuar con una vida decente”, agregó.
“Y entonces ese joven que no tuvo oportunidades, claro que entiende qué está bien y qué está mal. El problema es que no tiene sentido de la vida, no le da importancia a la vida. Si su vida no tiene importancia porque ha sido víctima de violencia, violación, maltrato, tortura, ¿la vida del otro por qué va a tener importancia? Y ahí es donde está la mirada. Es una mirada de responsabilidad también. Nosotros no podemos decir que un joven de 14 años no sepa si matar está bien o está mal. Claro que sabe. El problema no es si sabe que está mal. El problema es el valor que le da a la vida. Y uno aprende el valor de la vida cuando su propia vida tiene valor. Ahí es donde yo quiero hacer la diferencia. Todos los niños colombianos tienen derecho y merecen que su vida tenga un valor frente a su familia, frente a la sociedad y frente al Estado”, expresó Tarazona.
“Claro que tenía deseos de hablar con este joven. Me parece importante que cumpla con su pena; es una responsabilidad también para él que aprenda que sus actos tienen consecuencias. Yo quería acercarme a él y decirle: ‘Miguel no tuvo una segunda oportunidad. Miguel murió, pero tú sí tienes una segunda oportunidad. Y tu vida no está determinada por esto que pasó. Tu vida puede cambiar, porque la vida de cualquier ser humano siempre tiene la posibilidad de ser mejor si uno puede, si uno tiene la capacidad de decidir. Y tú puedes decidir tener una vida mejor’. Pero a mí el papá de Miguel me hizo prometerle que no iba a visitarlo. Él no estaba de acuerdo con eso; lo entiendo como papá. Es decir, pues el dolor de papá no se compara, no hay explicación para eso”, acentuó Tarazona.
“Entonces, respetando un poco ese momento en el que yo quería hablar con él, le dije que no, pero, ahora, a través de la Fundación de Johana Bahamón, pues uno de nuestros propósitos es intervenir la vida de este joven y que tenga una segunda oportunidad”, anunció. “En alianza con la Fundación Miguel Uribe Turbay. Y le voy a decir por qué. Si no es intervenido durante estos ocho años que está pagando su condena, tiene dos alternativas. La primera, que salga y lo maten, que es lo más probable. Y su vida, después de estar ocho años preso, él abre la puerta del sitio donde está y lo más probable es que lo vayan a matar. Y lo segundo, si no lo matan, ¿qué es lo más probable que vuelva a hacer? Que vuelva a cometer un delito y vuelva a matar a una persona y una familia quede destruida como quedó destruida mi vida y un niño quede sin un padre como quedó Alejandro, que todas las noches llora porque su papá no puede llegar a acostarlo. Entonces, claro que se trata del joven, pero también se trata de prevención y se trata de que todos los seres humanos tenemos una segunda oportunidad”, explicó.
“Es una mirada compasiva. Yo creo que si todos los colombianos pudiéramos tener una mirada compasiva hacia el otro, nuestra historia sería distinta. Porque más que cualquier otra cosa, más que oportunidades, más que todos, necesitamos que nos miren con compasión. Compasión no es pesar; compasión es entendimiento del dolor ajeno. Yo te voy a decir una cosa. Yo nunca pasé por el odio con ese niño. Cuando yo me enteré de que un joven de 14 años le había disparado a Miguel, a mí se me rompió el corazón. Yo he estado con jóvenes de 14 años que están pagando condenas, que están en sitios del Bronx sin poder salir, que son víctimas de violencia, que tienen consumo, que han sido torturados. Yo he tenido la posibilidad de abrazarlos, de estar con ellos”, continuó.
“Yo sé lo que significa tener una vida trágica que termine en lo que terminó este joven. Entonces, más que rabia y más que odio, lo que yo sentí fue un enorme dolor que Colombia tenga que parir hijos de la guerra de la manera como este niño acabó con la vida de Miguel y espero que, además, no se vuelva a repetir. Lo vimos en noviembre y diciembre del año pasado, si ustedes recuerdan, un joven de 16 años le quitó la vida a una persona que estaba cumpliendo 30 años; iba por la ciclovía con su celular y un joven de 16 años, por robarlo, le dispara. Es que esto es todos los días”, recalcó.