Lleva 20 años en la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, a la que describe como una agencia de desarrollo que busca que a los empresarios “se les mueva la caja registradora” y sean competitivos. Y hace cinco, es su vicepresidenta ejecutiva, periodo en el que el tejido empresarial del departamento creció 31,5 por ciento y sus activos se duplicaron. “Mi cargo es transversal. Estoy capacitada en todos los frentes: desde registros públicos hasta áreas privadas, que son los proyectos”, explica.

Felicidad para liderar

Nacida en Armenia y graduada en Negocios Internacionales y Marketing y con una maestría en Administración de Negocios, sus motores son su familia, su fe y la convicción de que la gente va primero. “El propósito de construir oportunidades es clave, pero lo más importante es que las personas sean el centro”.

Los retos de ser madre y empresaria

Con esa visión, lidera varias iniciativas: el Centro de Inteligencia Artificial Empresarial regional, cuyo fin es ayudar a los emprendedores a cerrar brechas con esta tecnología; la Escuela de Formación Empresarial de la entidad –con 2.000 egresados–, que funciona por medio de alianzas con instituciones de Educación Superior, y una línea de turismo regenerativo, orientada a la sostenibilidad del territorio.

Para ella, la formalización es el camino, por eso le apuesta a la inclusión productiva, agrupando a quienes hacen actividades informales, como vender café, cuidar carros o reciclar, para capacitarlos y darles herramientas.