Cada 31 de octubre, los disfraces, las decoraciones y los dulces se toman las calles y los hogares. Pero cuando termina Halloween, una parte de esa celebración puede acabar en la basura.

Prendas diseñadas para usarse una sola noche, adornos plásticos y envoltorios de golosinas dejan una huella ambiental que ha impulsado a organizaciones y consumidores a buscar formas más responsables de vivir esta fecha.

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Uno de los datos más llamativos aparece en un informe de 2019 de la organización británica Fairyland Trust, elaborado con el apoyo de la organización ambiental Hubbub. Según ese reporte, el 83 % de los materiales utilizados en los disfraces analizados era plástico, principalmente poliéster.

La estimación señalaba, además, que los disfraces y la ropa asociados con Halloween podían generar más de 2.000 toneladas de residuos plásticos en Reino Unido.

La cifra no corresponde a una medición mundial ni a una estimación específica para 2026, pero pone sobre la mesa un problema: muchos productos de temporada se fabrican para tener una vida útil corta y terminan convertidos en desechos después de unas pocas horas de uso.

Niños disfrazados pidiendo dulces y celebrando el Halloween Foto: Getty Images

Los disfraces no son el único problema. Buena parte de las decoraciones tradicionales, como esqueletos, telarañas artificiales, murciélagos y calabazas ornamentales están elaboradas con materiales plásticos. A esto se suman los envoltorios individuales de caramelos, chocolatinas, galletas y otras golosinas que pueden combinar plástico y aluminio, y no siempre son reciclables.

El desperdicio también aparece cuando se compran más dulces o alimentos de los que se consumen y cuando las calabazas y otros elementos orgánicos terminan desechados sin aprovecharse.

Canasta llena de dulces para la celebración de Halloween Foto: Getty Images
Dulces para Halloween en supermercado Foto: Getty Images

Cinco formas de celebrar Halloween sin aumentar los residuos

Reducir el impacto ambiental no significa renunciar a los disfraces ni a la decoración. Algunas decisiones antes y durante la celebración pueden ayudar a evitar compras innecesarias y aprovechar materiales que ya existen.

1. Revisar el clóset antes de comprar. Camisas blancas, prendas negras y ropa que ya no se utiliza pueden convertirse en la base de un disfraz. Los accesorios y el maquillaje permiten completar el atuendo sin adquirir un conjunto nuevo.

2. Reutilizar o intercambiar disfraces. Los mercados de segunda mano y las tiendas de intercambio son alternativas para encontrar prendas y accesorios. También se pueden organizar intercambios entre familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Acumulación de ropa para reciclar Foto: Getty Images

3. Elegir prendas que duren más de una noche. Si es necesario comprar algo nuevo, conviene priorizar piezas que puedan incorporarse al vestuario habitual o reutilizarse en otras celebraciones, en lugar de disfraces difíciles de aprovechar después.

4. Darle otra vida a la decoración y separar los residuos. Los adornos pueden guardarse para el próximo año y los empaques deben separarse de acuerdo con las posibilidades de reciclaje de cada material y las normas locales. No todos los envoltorios de dulces son reciclables.

5. Convertir la celebración en una actividad solidaria. Los concursos de disfraces elaborados con materiales reutilizados pueden incentivar la creatividad y reducir el desperdicio. También es posible organizar actividades que destinen recursos a iniciativas en beneficio de niños y niñas en situación vulnerable.

Halloween puede seguir siendo una fecha de disfraces, dulces y creatividad. La diferencia está en lo que se compra, lo que se reutiliza y lo que termina desechado cuando acaba la fiesta. Antes de elegir un atuendo para una sola noche, vale la pena revisar si en casa ya tiene lo necesario para crear uno sin sumar más residuos.