En 2025, además, el 36 % de las cuencas fluviales registró caudales por debajo de lo normal, en uno de los años más secos para los ríos del mundo en las últimas tres décadas y media.

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El panorama encendió las alertas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que advirtió que el comportamiento del agua está alejándose de los patrones considerados normales durante décadas.

Según el informe, 2025 fue uno de los años más secos para los ríos en los últimos 35 años. Además, por séptimo año consecutivo, los caudales normales fueron una clara minoría.

“Esto no es un solo mal año, sino una señal persistente que se extiende ya durante una década”, afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.

Situación agua Foto: Getty Images

El planeta está gastando sus reservas

El problema va más allá de los ríos. Las aguas subterráneas, lagos, nieve, humedad del suelo y glaciares funcionan como una reserva que ayuda a mantener el suministro durante los periodos secos.

La OMM las compara con una “cuenta de ahorros” del planeta. El problema es que esa cuenta lleva cerca de una década reduciéndose.

Desde mediados de la década pasada, el planeta almacena cada vez menos agua dulce. “Sencillamente la estamos agotando”, advirtió Saulo.

Las aguas subterráneas también muestran señales de presión. En 2025, casi dos tercios de los pozos monitoreados estaban fuera de sus niveles históricos habituales y el balance se inclinó más hacia el déficit que hacia la recuperación.

No todo el panorama fue negativo. Algunas zonas de América del Sur recuperaron parcialmente sus reservas tras varios años de déficit y algunos grandes lagos de África central y meridional conservaron niveles superiores a lo normal.

Situación glaciares Foto: Getty Images

Los glaciares pierden la reserva

Los glaciares muestran otra cara del problema. Por cuarto año consecutivo, todas las grandes regiones glaciares del planeta perdieron hielo.

Solo en 2025 desaparecieron unas 408 gigatoneladas. Entre 2023 y 2025, las pérdidas llegaron a unas 1.400 gigatoneladas, equivalente a cerca de un tercio del agua dulce que el mundo extrae en un año.

En algunas zonas con glaciares pequeños podría haberse alcanzado el llamado “pico de agua”. Después de ese punto, el aporte del deshielo comienza a disminuir porque queda menos hielo disponible.

Esto puede afectar especialmente a las comunidades que dependen de los glaciares durante los meses más cálidos y secos.

Situación de agua a nivel mundial Foto: Getty Images

El agua ya no se comporta como antes

La OMM señala que estos cambios no pueden atribuirse únicamente al cambio climático. La presión humana sobre los recursos hídricos y la variabilidad natural también intervienen.

Sin embargo, advierte que los gobiernos ya no deberían planificar suponiendo que las condiciones del pasado continuarán.

“El agua a menudo no está donde la necesitamos ni cuando la necesitamos”, explicó Wayne Jenkinson, director de la División de Hidrología y Criosfera de la OMM.

Para la organización, ampliar la vigilancia, compartir datos y fortalecer los sistemas de alerta temprana será fundamental para anticipar sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos relacionados con el agua.