El cambio climático sigue siendo una de las mayores preocupaciones a nivel mundial por las consecuencias que ya está generando. En ese contexto, los pequeños hábitos cotidianos cobran un papel clave, y uno de los más sencillos es usar el agua de manera responsable.

Aunque gran parte del planeta está cubierta por agua, solo una pequeña porción es apta para el consumo humano. Por eso, ahorrar este recurso dejó de ser únicamente una recomendación ambiental para convertirse en una necesidad que, además de beneficiar al medio ambiente, puede reducir el gasto en los hogares.
Según UNITEC, existen acciones simples que permiten aprovechar mejor el agua sin necesidad de hacer grandes cambios en la rutina. En muchos casos, el desperdicio ocurre por costumbres que pasan desapercibidas y que, con pequeños ajustes, pueden marcar una diferencia importante.
Cinco hábitos que ayudan a ahorrar agua
Reducir el tiempo en la ducha
Una ducha prolongada puede consumir una gran cantidad de agua en pocos minutos. Acortar el tiempo de baño permite ahorrar hasta 150 galones al mes.
Una forma práctica de controlar la duración es aplicar la técnica de “la canción”: reproducir una canción y procurar terminar la ducha antes de que finalice, idealmente sin superar los ocho minutos.

Cerrar la llave al cepillarse los dientes
Dejar el grifo abierto mientras se cepillan los dientes es uno de los hábitos que más agua desperdicia. Utilizar un vaso para enjuagarse puede evitar el consumo de hasta seis litros por minuto, una cifra que, acumulada durante el mes, representa un ahorro considerable.
Reutilizar el agua mientras se calienta
Esperar a que el agua alcance la temperatura deseada también genera desperdicio. En lugar de dejar que corra por el desagüe, esa agua puede recogerse y utilizarse para trapear, lavar la ropa, limpiar los platos o regar las plantas.
Esperar una carga completa para usar la lavadora
Aunque separar la ropa por colores es una buena práctica, poner a funcionar la lavadora con pocas prendas incrementa el consumo de agua y energía. Siempre que sea posible, conviene esperar a completar la carga para aprovechar mejor cada ciclo de lavado.

Enjabonar toda la loza antes de enjuagar
Lavar un plato, enjuagarlo y repetir el proceso con cada vaso o cubierto consume mucha más agua de la necesaria. Una alternativa más eficiente es enjabonar primero toda la loza y enjuagarla al final, una práctica que puede ahorrar hasta 200 galones de agua al mes.
Más allá del impacto individual de cada acción, la suma de estos cambios puede contribuir a reducir el consumo de agua en los hogares y a proteger un recurso cada vez más valioso frente a los desafíos del cambio climático.
