Para nadie es un secreto que una de las actividades cotidianas que generan un mayor consumo de agua en el hogar es el baño diario, especialmente cuando la ducha permanece abierta durante varios minutos sin necesidad, contribuyendo al desperdicio.

Aunque se trata de una rutina indispensable, cambios sencillos permiten reducir el desperdicio sin afectar la higiene personal. Uno de los principales factores que determinan el consumo es el tiempo.
Mientras una persona permanece bajo el chorro, la ducha continúa utilizando agua, incluso cuando no la necesita directamente. Por esta razón, reducir la duración del baño es una de las medidas más sencillas para disminuir el consumo diario.

¿Cómo ahorrar agua durante la ducha?
De acuerdo con el blog Ayuda en Acción, cerrar el grifo cada vez que no sea necesaria el agua puede ayudar a reducir hasta en un 10 % el consumo doméstico de agua al mes. Esta medida es importante durante el baño, ya que mantener la ducha abierta mientras la persona se enjabona genera un desperdicio considerable.
Asimismo, la organización señala que llenar una bañera puede requerir entre 150 y 200 litros de agua, mientras que una ducha consume alrededor de 50 litros. Para reducir aún más este gasto, la recomendación es tener duchas de entre tres y cinco minutos, cerrando la llave durante el enjabonado, una práctica que puede disminuir el consumo de unos 100 litros a menos de 50 litros por baño.

Además del cambio de hábitos, existen elementos que pueden ayudar a controlar el consumo. Los cabezales de ducha de bajo flujo están diseñados para utilizar menos agua que algunos modelos convencionales, mientras mantienen una presión adecuada.
Eso sí, antes de instalar uno, expertos recomiendan revisar sus especificaciones y comprobar el caudal que ofrece. También es importante mantener limpio el cabezal, ya que la acumulación de minerales puede afectar la distribución del agua.

Las fugas tampoco deben pasarse por alto. Una ducha que gotea constantemente puede desperdiciar agua incluso cuando nadie la está utilizando. Por eso, revisar de manera periódica las conexiones, los grifos y las tuberías permite detectar estos problemas y solucionarlos antes de que aumente el consumo.
