Medio ambiente

“Normalizamos un trabajo que nadie quiere hacer”: Sara Samaniego habla con SEMANA sobre la realidad de los recicladores en Colombia

La creadora de contenido detrás del personaje de Marce la Recicladora, habló con SEMANA sobre la cultura del reciclaje, el papel de quienes viven de este oficio, la dignificación del mismo y la necesidad de convertir la separación de residuos en un hábito cotidiano.

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12 de septiembre de 2026 a las 1:18 a. m.
Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA"
Foto: Alejandro Acosta
Bogotá agosto 11 de 2026.
Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA" Foto: Alejandro Acosta Bogotá agosto 11 de 2026. Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

Sara Samaniego es comunicadora social y creadora del personaje en redes sociales de Marce la Recicladora. Desde 2020 convirtió una idea sencilla –“un reciclador youtuber que nos enseñe a todos a reciclar”– en un proyecto de divulgación ambiental. Su trabajo pretende explicar, de manera cercana, qué ocurre con los residuos y quiénes están detrás de su aprovechamiento.

“Jamás me imaginé que en mi vida fuera a hacer esto. Cuando yo estudié Comunicación Social, cuando me preguntaban cuál era mi trabajo ideal, yo decía: ‘Trabajar en Discovery Channel haciendo documentales, siempre como en temas de naturaleza o de medioambiente’”, afirma.

Marce la Recicladora acerca la conversación ambiental, que con frecuencia parece técnica o difícil, y la traduce a un lenguaje cotidiano, con humor, dibujos, colores, canciones y ejemplos. Para Samaniego, divulgar también es una forma de lograr que reciclar deje de ser un mensaje genérico y se convierta en conocimiento y hábito.

Marce la recicladora transforma su misión ambiental en un universo de colores
Marce, la recicladora’, recibe reconocimiento en Nueva York a “mejor historia de impacto” por su labor con el reciclaje en Colombia

Un país que recicla

Recicladores

Samaniego asegura que Colombia está entre los países de América Latina con mayor porcentaje de reciclaje. El país produce 12 millones de toneladas de residuos al año y recicla un 17 por ciento. En Bogotá se producen alrededor de 8.000 toneladas diarias y unas 6.300 terminan en el relleno sanitario Doña Juana, afirma.

Pero el porcentaje no cuenta toda la historia. El desafío también es conseguir que el sistema funcione de manera adecuada en todo el territorio. Las diferencias de infraestructura entre Bogotá y zonas apartadas muestran que reciclar no depende solamente de la voluntad de las personas.

Nos falta mucho para que el sistema funcione muy bien. Porque, por ejemplo, una cosa es vivir en Bogotá, que tú tienes los medios de conocer al reciclador, pasa el camión. Pero dime una persona que viva en el Pacífico, donde hay muy poca gente que recicla, y, si reciclan, se llevan muy pocos materiales, y el resto se va a un basurero a cielo abierto”, dice.

Retratos a "Marce la Recicladora"
Reciclar para salvar al mundo. Esta es la historia de Marce La Recicladora, una influencer con propósito.

Para ella, la cultura del reciclaje necesita educación, inversión e infraestructura. También considera que Colombia podría aprender de sistemas más organizados, con rutas diferenciadas para residuos reciclables, orgánicos y no aprovechables.

La cadena humana detrás de los desechos aprovechables

500 recicladores de oficio de Bogotá protestaron frente a las instalaciones de la Comisión de Regulación de Agua Potable, CRA, para exigir mejores condiciones que dignifiquen su oficio
500 recicladores de oficio de Bogotá protestaron frente a las instalaciones de la Comisión de Regulación de Agua Potable, CRA, para exigir mejores condiciones que dignifiquen su oficio Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA / SEMANA

Hablar de reciclaje significa hablar de las personas que hacen posible que los materiales vuelvan a los circuitos de aprovechamiento. Samaniego calcula que en Colombia existen entre 50.000 y 60.000 familias de recicladores y que en Bogotá se concentra la mayoría, con una cifra que oscila entre 22.000 y 25.000 familias.

Su acercamiento a esta población le mostró una realidad que, según dice, la sociedad ha normalizado. El reciclador forma parte, lamentablemente, del paisaje urbano, pero pocas veces se piensa en las condiciones de su trabajo. “Creo que normalizamos que haya personas haciendo un trabajo que nadie quiere hacer y en las condiciones en que ellos lo hacen. Uno en Colombia lo ve como algo normal. ¿En qué momento se volvió normal que una persona camine más de 20 kilómetros, lleve un peso impresionante y su trabajo ni siquiera tenga las mínimas condiciones de seguridad?”, señala.

Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA"
Foto: Alejandro Acosta
Bogotá agosto 11 de 2026.
Sara Samaniego creadora de contenido detrás de "Marce La Recicladora" Foto: Alejandro Acosta Bogotá agosto 11 de 2026. Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

Un reciclador de base puede recorrer entre 20 y 30 kilómetros. De acuerdo con su experiencia acompañando a varios recicladores, la carreta puede llegar a pesar hasta 400 kilos. Después de recoger los materiales, debe separarlos: botellas, vidrio, aluminio, chatarra y otros residuos por grupos. Luego los lleva a una bodega, donde cada material tiene un precio.

Ese valor ayuda a entender por qué no todo residuo recuperable resulta atractivo. Si el precio es muy bajo, el esfuerzo de recogerlo, transportarlo y clasificarlo puede no compensar. “No es que no se reciclen, sino que no les genera mucha utilidad y es mucho esfuerzo para que de pronto te paguen 10 pesos por un kilogramo”, explica.

También existen riesgos laborales. Samaniego recuerda casos de recicladores afectados al abrir bolsas con químicos u objetos peligrosos. Para ella, dignificar el oficio implica reconocer que quienes lo ejercen son una parte esencial de la cadena. “Son una población olvidada y ellos se han sentido tan olvidados que ni siquiera reclaman sus derechos”, dice.

Trabajos de limpieza de residuos de manera manual por recicladores de oficio, en la quebrada La Campiña que fue la que ocasionó las inundaciones de Mayo de esta año y en el rio Cali. Hasta el momento se han retirado 1.139,71 metros cúbicos de residuos de los ríos y quebradas de la ciudad. Esta jornada hace parte de los trabajos que realiza en Dagma en todos los ríos que recorren la ciudad. Esto con el fin de evitar inundaciones por acumulación de residuos que son arrojados a los ríos. Foto Jorge Orozco / El País.
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Reciclaje con rostro humano

Esa dimensión explica el paso de Marce la Recicladora hacia Reciclamores ONG, la fundación creada para que las acciones no dependieran de una campaña puntual, sino de programas de largo plazo. Samaniego señala que el principal soporte de la fundación han sido las personas y algunas empresas privadas.

Uno de sus programas es Recicla Dreams, que lleva a recicladores a conocer el mar. Para muchos, cuenta Samaniego, ese viaje parece imposible porque el dinero disponible está destinado a necesidades básicas. “La mayoría de recicladores sueñan con conocer el mar y lo ven como algo imposible. Imagínate, tú ganas 20.000 pesos para pagar el arriendo de la pieza, para comprar la comida, no para irte de paseo. El paseo está al final de la lista de todo”.

Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA"
Foto: Alejandro Acosta
Bogotá agosto 11 de 2026.
Sara Samaniego creadora de contenido detrás de "Marce La Recicladora" Foto: Alejandro Acosta Bogotá agosto 11 de 2026. Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

Durante los viajes realizan actividades de educación ambiental y limpieza de playas, además de encuentros con investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar). El propósito es que los recicladores conozcan la importancia de los mares y reciban un mensaje de reconocimiento por su trabajo.

También está Adopta un Reciclamor, dirigido a recicladores mayores que viven solos o atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Mediante aportes mensuales, se reúnen recursos para llevarles mercado, atención psicológica y acompañamiento.

Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA"
Foto: Alejandro Acosta
Bogotá agosto 11 de 2026.
Ella es Sara, la joven que está detrás de ‘Marce, la recicladora’; así es su vida real

El poder de divulgar información

La comunicación es el punto de encuentro del proyecto. Samaniego entiende que uno de los mayores aportes de Marce la Recicladora consiste en convertir conceptos ambientales complejos en explicaciones que cualquier persona pueda comprender. “Personas que saben mucho de medioambiente me dicen: ‘Marce, lo que tú has hecho ha sido traducir a un lenguaje que todos entienden lo que mucha gente a veces no entiende’”.

Esa vocación pedagógica está detrás de su libro Marce y el universo de los colores. Ahí Samaniego pensó inicialmente en escribir historias o crónicas de recicladores, pero luego decidió llevar el contenido hacia los niños. El libro es ilustrado y utiliza una historia y un lenguaje sencillos para explicar por qué es importante separar los residuos. “Mi sueño sería que en los colegios fuera obligatorio, porque, por ejemplo, a mí en el colegio nunca me hablaron de reciclaje”, recuerda.

Sara Samaniego "MARCE LA RECICLADORA"
Foto: Alejandro Acosta
Bogotá agosto 11 de 2026.
Sara Samaniego creadora de contenido detrás de "Marce La Recicladora" Foto: Alejandro Acosta Bogotá agosto 11 de 2026. Foto: ALEJANDRO ACOSTA-SEMANA

Su apuesta busca formar generaciones para las que el cuidado ambiental no sea una actividad excepcional. A su juicio, enseñar desde la infancia permite que la separación se incorpore como una práctica cotidiana y que los niños lleven esa conversación a sus hogares.

El impacto de Marce la Recicladora ha llevado a Samaniego a escenarios como The New York Times y la ONU. Sin embargo, ella pone esos reconocimientos en segundo plano frente a las transformaciones concretas que ha podido acompañar. “Los logros son maravillosos. Sí, al final, salir en The New York Times es muy emocionante, pero ver la cara de un reciclador conociendo el mar no tiene precio”.

Su trabajo también recibe críticas. Algunos recicladores cuestionan que Marce sea un personaje interpretado por alguien que no ejerce el oficio. Samaniego reconoce esa discusión, pero sostiene que su propósito es visibilizar un problema y amplificar la voz de quienes durante años han sido poco escuchados.