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En el Valle de Aburrá millones de residuos son reutilizados. Así avanza el Plan Metropolitano de Economía Circular

Plantas de residuos orgánicos, aprovechamiento de los desechos de construcción y una estrategia pedagógica forman parte de la política del Área Metropolitana del Valle de Aburrá para contribuir a la sostenibilidad.

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20 de agosto de 2026 a las 5:02 p. m.
Como consecuencia de la estrategia, los entornos verdes adquieren protagonismo.
Como consecuencia de la estrategia, los entornos verdes adquieren protagonismo. Foto: Valle de Aburrá - API

Durante años, el problema se resolvía recogiendo la basura y llevándola lejos. Pero en el Valle de Aburrá esa lógica empezó a quedarse corta cuando el lugar donde terminan buena parte de los residuos de la región, La Pradera, se acercó a su límite. En 2024, cuando comenzó la actual administración del Área Metropolitana la situación puso sobre la mesa una pregunta ineludible: ¿qué hacer con todo aquello que una sociedad produce, usa y desecha, antes de que termine convertido en basura?

La respuesta que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) empezó a construir junto a los diez municipios que la integran, consistió en intervenir el ciclo completo, desde la extracción y el diseño de los materiales hasta su producción, consumo, reutilización y aprovechamiento.

Paula Palacio, directora del AMVA desde enero de 2024, aseguró que la economía circular no puede reducirse al reciclaje. “Se trata de disminuir la presión sobre el agua, el suelo y el aire mediante un consumo más consciente y de mantener durante más tiempo el valor de los materiales”, resaltó.

Según Paula Palacio, cerca de 4.000 toneladas de residuos sólidos llegan cada día a La Pradera, un lugar que en 2024 enfrentaba dificultades que obligaron a acelerar soluciones. De esa discusión nació una estrategia de largo plazo y, en febrero de 2025, la Junta Metropolitana declaró la economía circular como Hecho Metropolitano mediante el Acuerdo 001 de 2025.

Este instrumento permite que los diez municipios trabajen bajo una misma ruta y da soporte jurídico para desarrollar proyectos públicos y articular al sector privado. Así, los municipios pueden mejorar su separación de residuos, las empresas reutilizar materiales y las familias prolongar la vida de una prenda.

Es posible confeccionar prendas a partir de los elementos reutilizados.
Es posible confeccionar prendas a partir de los elementos reutilizados. Foto: Valle de Aburrá - API

Sin embargo, la apuesta metropolitana va más allá: busca conectar todas esas decisiones. El diagnóstico desarrollado por el AMVA y Socya involucró a más de 200 actores, identificó 68 iniciativas y 51 oportunidades estratégicas y examinó variables como consumo energético, uso del agua, residuos y emisiones. Durante 2026, la construcción de esa solución continúa con el Plan Metropolitano de Economía Circular, que busca convertir esta visión en políticas, inversiones y proyectos.

Del papel a las obras

El AMVA calcula que hacia 2040 una transición circular podría representar beneficios económicos superiores a 220 billones de pesos, reducir en 188 gigavatios/hora el consumo energético y ahorrar 14 millones de metros cúbicos de agua.

La estrategia empieza a verse en proyectos concretos. En Caldas se proyecta una planta para aprovechar hasta 52 toneladas diarias de residuos orgánicos, con una inversión estimada de 14.000 millones de pesos. En Medellín se plantea un Punto Limpio para residuos de construcción y demolición, con capacidad de gestionar de hasta 160 toneladas al día y una inversión estimada de 7.560 millones de pesos.

Otro ejemplo está en Copacabana. La nueva plaza de mercado comenzó a construirse en abril de 2026 con una inversión de 23.062 millones de pesos, de los cuales 7.000 millones corresponden al Área Metropolitana y 16.062 millones al municipio. Tendrá más de 2.800 metros cuadrados construidos, 50 locales y 29 bodegas, e incorporará paneles solares, áreas de reciclaje, gestión de residuos, agua circulante y energía limpia. Según Palacio este es un proyecto piloto del Hecho Metropolitano de Economía Circular.

La circularidad tampoco termina en los residuos sólidos. En el Parque Metropolitano de las Aguas, el AMVA reporta el tratamiento de unos 1.120 metros cúbicos de agua al mes para devolverla al entorno de manera segura.

El trabajo con las comunidades es fundamental para construir una narrativa común sobre la economía circular.
El trabajo con las comunidades es fundamental para construir una narrativa común sobre la economía circular. Foto: Valle de Aburrá - API

Sector productivo, la pieza central

El AMVA reporta acompañamiento a cerca de 250 empresas mediante más de 440 asistencias técnicas relacionadas con eficiencia energética, uso responsable y recirculación del agua, reducción de emisiones, compras sostenibles y gestión de residuos. La construcción es uno de los sectores en los que la directora del Área Metropolitana, Paula Palacio, identifica avances en el aprovechamiento de materiales provenientes de demoliciones y obras, mientras otras industrias trabajan en dar una segunda vida a los plásticos y otros insumos.

Pero una política que pretende modificar la manera de producir necesita cambiar también la manera de consumir. Ahí aparece el ciudadano. Paula Palacio, directora del AMVA, señala que las decisiones cotidianas determinan buena parte de lo que llega a los sistemas de disposición: “Separar correctamente en la fuente, reparar una prenda, reutilizar un objeto o evitar que un material todavía útil termine en la basura”.

Por eso, desde el AMVA se han preocupado por generar conciencia en estudiantes e instituciones educativas y durante 2026, ha trabajado con más de 100 actores en una estrategia de apropiación social, cultural y educativa para construir una narrativa común sobre la economía circular.

*Contenido elaborado con el apoyo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.