La polémica por el estado de la gramilla del estadio El Campín, en Bogotá, abrió un debate sobre cómo mantener en condiciones una cancha que debe recibir tanto partidos de fútbol como eventos de espectáculo en vivo.

Después de las presentaciones de BTS del 2 y 3 de octubre, la nueva superficie no quedó lista para el encuentro entre Millonarios y Once Caldas, que terminó cancelado.

Oficial: Millonarios vs. Once Caldas se cancela debido al mal estado de la cancha

El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) anunció que evaluará posibles incumplimientos de Sencia, concesionario encargado de la administración y el mantenimiento del escenario.

En medio de esa discusión, el estadio de Wembley, en Inglaterra, ofrece un ejemplo de cómo los grandes escenarios deportivos del mundo pueden abordar otro problema asociado a sus superficies de juego: qué hacer con los materiales cuando llega el momento de renovar el césped.

Estadio de Wembley en Londres, Inglaterra Foto: Página web Wembley Stadium / API

El proyecto de Wembley para darle otra vida a su cancha

En marzo de 2024, Wembley anunció un proceso para hacer 100 % reciclable su terreno de juego híbrido, compuesto por césped natural y plástico sintético. El proyecto fue desarrollado durante dos años junto con la empresa especializada ‘Circular 11′ y busca evitar que los componentes de la superficie terminen en basureros.

Materiales para reciclaje del césped del Estadio de Wembley en Londres, Inglaterra Foto: Página web Wembley Stadium / API

El encargado del mantenimiento del estadio, Karl Standley, explicó que el procedimiento comienza con el retiro de la superficie. Posteriormente, el material pasa por un proceso de cribado que permite separar el plástico de la arena, la zona de raíces y los restos de hierba.

Cada componente puede aprovecharse de una manera distinta. El plástico se envía a un fabricante para transformarlo en nuevos productos, mientras que la arena puede reutilizarse en renovaciones de final de temporada.

Wembley ya había recuperado materiales de sus canchas para utilizarlos en campos, conos y postes de entrenamiento del fútbol base, pero el nuevo método permitió incorporar también el plástico al ciclo de aprovechamiento.

Proceso de reciclaje de la grama del Estadio de Wembley en Londres, Inglaterra Foto: Página web Wembley Stadium / API

Los grandes rollos de césped y el reto de El Campín

Otra tecnología utilizada para renovar canchas profesionales son los llamados ‘big rolls’, grandes rollos de césped natural que permiten reemplazar superficies en estadios que reciben múltiples eventos.

Según la periodista Laura Bernal, este método se utiliza en Wembley y en numerosos estadios de la Premier League y del mundo, incluso varias veces durante una temporada, especialmente después de eventos de espectáculo en vivo.

Césped Estadio de Wembley en Londres, Inglaterra Foto: Página web Wembley Stadium / API

De acuerdo con la información técnica de ‘Lindum Turf’, productor británico de césped deportivo citado por Bernal, estos rollos se cultivan sobre una zona de raíces preparada con arena y suelo, y se cosechan con un espesor de hasta 40 milímetros.

Su acoplamiento y compactación pueden tomar entre dos y tres días antes de que el campo esté listo para jugar, según las condiciones del terreno y el proceso de instalación.

Bernal respaldó la búsqueda de soluciones aplicadas en otros países, pero advirtió que el caso de Bogotá exige revisar toda la cadena de ejecución, desde las pruebas realizadas en el laboratorio de La Florida hasta la instalación y recuperación del césped.

A su juicio, no basta con atribuir lo ocurrido al clima: también es necesario establecer dónde falló el procedimiento y cómo se coordinó el trabajo entre los responsables.

Los dos ejemplos responden a desafíos diferentes. Los grandes rollos permiten renovar una superficie, mientras que el proyecto de Wembley busca recuperar y reutilizar sus materiales al final de su vida útil.

Para El Campín, la discusión no se limita a instalar una nueva gramilla, sino a garantizar que el terreno resista el uso intensivo y que los procesos de renovación y mantenimiento funcionen como se espera.