La combinación entre el fenómeno de El Niño, los incendios forestales, la reducción histórica de las lluvias y el descenso acelerado de los embalses que surten de agua a Bogotá derivó en un anuncio que impactó la vida diaria de miles de capitalinos: la entrada oficial al racionamiento de agua.

El fenómeno de El Niño vuelve a encender alertas: revive el fantasma del racionamiento en Colombia

El 8 de abril de 2024, el alcalde Carlos Fernando Galán confirmó lo que durante semanas había sido una posibilidad: Bogotá entraría en recortes del preciado líquido ante la grave afectación climática que estaba golpeando las reservas de Chingaza, San Rafael y Chuza.

El anuncio marcó un punto de inflexión. Por primera vez en muchos años, los bogotanos tuvieron que prepararse para vivir con restricciones programadas en el servicio de agua potable, además de sanciones pedagógicas o multas por desperdiciar el líquido potable.

El nivel del embalse de Chuza está por debajo del 38 %. Este es el embalse que más abastece de agua a Bogotá. Foto: Acueducto de Bogotá

Fue un año en el que muchos valoraron el sentido de tener agua y preservarla, con múltiples llamados para evitar que los embalses se quedaran secos, pues las imágenes de los sobrevuelos sobre estos lugares impactaban al ver cómo era constante su reducción, hasta llegar el sistema Chingaza a apenas el 15,28 % de su capacidad.

Frente a la situación, los racionamientos de agua empezaron a obligar a los bogotanos a recolectar el líquido necesario para sus necesidades, mientras las empresas organizaban horarios de trabajo y el sector gastronómico también se adaptaba a esta nueva realidad.

¿Bogotá está preparada para un nuevo racionamiento de agua ? EAAB ofrece actualización de embalses durante lo corrido del 2026

Estos fueron los cinco hechos que marcaron el año que más alertó a las autoridades por el impacto del fenómeno de El Niño, y que mostró que, a futuro, la ciudad debía prepararse para una situación de alta envergadura.

1. Incendios en los cerros orientales encendieron las alarmas

El clima y el comportamiento de El Niño, que se avecinaba a pasos agigantados advertían lo que vendría a comienzos de 2024.

Las señales de tiempo seco, pequeños focos de incendios y las imágenes que más tarde dieron cuenta de la magnitud del fenómeno mostraban que Bogotá estaba recibiendo el golpe poco a poco, no solo con el fuego que se propagó en los cerros orientales, sino también con la forma en que los embalses empezaban a bajar de nivel.

Cerca de 800 personas, entre bomberos y soldados, trabajan para controlar los incendios en los cerros orientales. Foto: Esteban Vega la-rotta

Las imágenes de humo cubriendo la capital y las llamas avanzando sobre la vegetación se convirtieron en uno de los símbolos más impactantes del fenómeno de El Niño, pues para el 29 de febrero de 2024 se calculaban 34 hectáreas de cobertura vegetal totalmente afectadas.

Ante la situación, la Alcaldía de Bogotá y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB) se vieron en la obligación de anunciar el cierre de los senderos peatonales de los cerros orientales para prevenir incendios forestales durante la primera temporada seca del año.

Durante días, organismos de emergencia trabajaron para contener los incendios en medio de altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos.

2. Alcalde Galán: “Está en un nivel históricamente bajo”

“Hoy vamos a hacer un anuncio sobre una serie de medidas encaminadas a ahorrar agua en Bogotá; algunas son restrictivas y otras pedagógicas para lograr un cambio de comportamiento en los bogotanos y bogotanas, y que nos permita garantizar la prestación del servicio de agua potable en la ciudad para el corto y mediano plazo”. Así realizaba el anuncio el alcalde Carlos Fernando Galán el 8 de abril de 2024 de la grave situación que se presentaba en los embalses, obligando al Distrito a empezar jornadas de racionamiento.

Bogotá entraba en racionamiento de agua, una decisión que cambió por completo la rutina diaria de los ciudadanos, al obligarlos a prepararse y recolectar la suficiente agua para sus necesidades básicas. Los racionamientos que durarían 24 horas.

El alcalde de Bogotá se refirió a los cambios que tendrá el racionamiento de agua en la capital Foto: Alcaldía de Bogotá

El mandatario resaltó que la situación de los embalses que surtían a Bogotá era crítica: “El 70 % del agua que surte la ciudad se origina en el sistema Chingaza, que está en un nivel históricamente bajo; esta situación tiene que ver con el fenómeno del Niño y con un mes de marzo que no tuvo lluvias”.

Y, ante la decisión, era muy pronto señalar una fecha de hasta cuándo iba la medida, como lo explicó en su momento la gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá —EAAB—, Natasha Avendaño: “Esto no es solamente una medida de contingencia para el próximo mes, 2 o 3 meses; es una medida pensando en que tenemos que disminuir el consumo de una manera más importante que la que se logró con el ahorro, para garantizar que cuando empiece a llover del otro lado de la montaña, Chingaza, Amazonía y Orinoquía, logremos tener agua para este y el próximo año”.

3. Racionamiento de 24 horas por barrios, localidades y fechas rotativas

Tras la decisión para mitigar el impacto de lo que El Niño estaba generando en la capital, el 11 de abril de 2024 comenzó oficialmente el racionamiento. La Alcaldía dividió la ciudad en nueve zonas que tendrían cortes rotativos de agua durante 24 horas.

A partir de ese momento, familias enteras comenzaron a almacenar agua en recipientes, los edificios ajustaron sus protocolos de abastecimiento, los comercios modificaron horarios y miles de ciudadanos incorporaron medidas de ahorro en sus actividades diarias.

El Acueducto, por su parte, empezó a medir el consumo en los hogares, empresas y comercios, y advirtió que, si se superaban los 16 metros cúbicos de consumo del líquido, se implementarían una serie de multas.

Así, con la publicación diaria del calendario de cortes, la consulta continua pasó a formar parte de la rutina semanal de la ciudad.

4. Chingaza marcó niveles críticos

Cuando se pensaba que tal vez el ahorro y el racionamiento estaban ayudando a mitigar el impacto en los embalses, cada reporte marcaba más preocupación. Más aún cuando el sistema Chingaza llegó a niveles críticos, obligando a persistir en la medida de recortes.

Para el 11 de octubre de 2024, en medio de la posibilidad de que el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Ambiente, y la Alcaldía de Bogotá definieran una declaratoria de emergencia por la crisis de agua que estaba afrontando la capital del país, el alcalde Carlos Fernando Galán y los órganos de control estuvieron inspeccionando el sistema.

El nivel del Sistema Chingaza es de 46,8 por ciento y está 23,2 puntos porcentuales por debajo de la meta de 70 por ciento para octubre. Foto: guillermo torres-semana

En esa oportunidad, Galán reveló el preocupante nivel en el que estaba el embalse de Chuza, el principal del sistema Chingaza. “Hoy estuvimos en Chingaza, donde recorrimos y sobrevolamos el embalse de Chuza, que hoy está en un nivel del 33 % de su capacidad. Los últimos meses han sido atípicamente secos, lo que nos obliga a mantener las medidas y a seguir avanzando en las soluciones estructurales que nos permitan resolver la situación de abastecimiento de agua en Bogotá y la región en los próximos años”, dijo desde su cuenta de X.

Esto obligó a continuar con la medida, mientras que los bogotanos se llenaban de paciencia ante la situación que no dejaba de mantener en alerta a la ciudad. Para diciembre de 2024, la capital seguía racionando agua.

5. Llegó la lluvia tras un año de dura sequía

El 2025 cambió la situación de la ciudad con la llegada de las lluvias y el aumento de los embalses poco a poco, hasta lograr una recuperación del 80 %.

El 11 de abril de ese año, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y la gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), Natasha Avendaño, presentaron el balance del primer año de la medida de restricción del recurso hídrico en la ciudad.

Además, Galán anunció que el 12 de abril se levantaba la medida: “Después de un año, y gracias al compromiso de toda la ciudad, la crisis de agua más grave en la historia de Bogotá ha terminado. A partir del sábado se levanta el racionamiento de manera permanente”, dijo el mandatario local.

Ya para el 2 de junio, los reportes de la CAR indicaban que el Sistema Chingaza, principal fuente de abastecimiento para la capital, se mantenía estable, con un nivel del 61,01 %, lo que representaba un importante avance si se tenía en cuenta que semanas atrás se encontraba por debajo del 50 %.

Esto, aunado a un año marcado por fuertes precipitaciones, generó que los embalses se recuperaran y estabilizaran así el sistema, lo que permitió avanzar hacia el levantamiento de las restricciones que habían acompañado a los bogotanos durante una larga temporada.