Las plantas no solo embellecen los espacios. También contribuyen a mejorar la calidad del aire, generan una sensación de bienestar y ayudan a que jardines, balcones y huertas se mantengan saludables por más tiempo. Sin embargo, para que crezcan fuertes no basta con regarlas: también necesitan nutrientes que el suelo va perdiendo con el paso del tiempo.

La planta que purifica el aire y absorbe las malas energías en el hogar: así debe cuidarse para que crezca sana

Ahí es donde el abono cobra importancia. Ya sea orgánico o mineral, aporta elementos esenciales que pueden marcar la diferencia entre una planta con hojas amarillas y un ejemplar vigoroso, con raíces más fuertes y una floración abundante.

Entre los nutrientes más importantes se encuentran el nitrógeno, el fósforo y el potasio (NPK), fundamentales para el desarrollo de hojas, raíces y flores. En las plantas cultivadas en macetas este aporte resulta aún más necesario, ya que la tierra tiene un espacio limitado y no se renueva de forma natural.

En ese contexto, los abonos caseros han ganado popularidad porque permiten aprovechar residuos orgánicos del hogar para enriquecer el suelo de una manera sencilla y ecológica.

El agua de arroz como fertilizante natural

Uno de los remedios caseros más conocidos es el agua de arroz. Según el portal especializado The Spruce, este líquido puede beneficiar a las plantas cuando se utiliza en la cantidad adecuada, ya que contiene almidón, nutrientes y microorganismos que favorecen un crecimiento más saludable.

El truco del agua de arroz para cuidar las plantas sin gastar de más. Foto: Getty Images

Además de aportar nitrógeno, fósforo y potasio, también puede estimular la actividad de bacterias y hongos beneficiosos presentes en el suelo, convirtiéndose en una alternativa sostenible para el cuidado de plantas ornamentales y huertas.

Puede elaborarse con cualquier arroz blanco sin condimentos. Existen tres formas de prepararla.

  • Agua de arroz fermentada: deje fermentar arroz cocido con agua destilada durante una o dos semanas. Luego cuélela y dilúyala mezclando una parte de agua de arroz por dos partes de agua antes de aplicarla.
  • Agua de arroz hervida: hierva media taza de arroz en dos tazas de agua, sin sal, hasta que el líquido se vuelva turbio. Después cuélelo, déjelo enfriar y utilícelo para el riego.
El agua de arroz puede convertirse en un aliado para el cuidado de las plantas. Foto: Getty Images/iStockphoto

Cuándo usarla y cuándo evitarla

Aunque puede ser un buen complemento para el cuidado de las plantas, su uso excesivo puede provocar la aparición de bacterias y moho, endurecer el suelo e incluso atraer insectos. Por eso, la recomendación es aplicarla como máximo una vez al mes.

Este fertilizante casero suele ser especialmente útil para plantas de interior como suculentas, cintas, orquídeas y helechos, además de cultivos como tomates, pimientos, col y berenjena, que podrían favorecer su crecimiento y producción.

En cambio, no se aconseja utilizarla en sistemas hidropónicos, ya que el almidón que contiene puede estimular el crecimiento de bacterias y hongos no deseados.