Los fenómenos naturales son capaces de sorprender incluso cuando ocurren con frecuencia. Entre todos ellos, hay uno que sigue captando la atención de millones de personas: el arcoíris, un espectáculo de colores que transforma el paisaje en cuestión de minutos.

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Algunos duran apenas unos instantes, mientras que otros pueden permanecer visibles durante horas. Sin importar cuánto tiempo aparezcan, todos tienen algo en común: convierten una escena cotidiana en una imagen difícil de ignorar.

Cada vez que surge, muchas personas sacan el celular para intentar capturarlo antes de que desaparezca. Aunque es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde siempre, sigue despertando curiosidad, y pocos conocen qué hay detrás de su formación.

De acuerdo con National Geographic, se origina gracias a la refracción, un fenómeno que ocurre cuando la luz cambia de dirección al pasar de un medio a otro, como del aire al agua. Durante la lluvia, los rayos del sol atraviesan las gotas de agua, se desvían, rebotan en su interior y vuelven a refractarse al salir.

Un detalle que suele pasar desapercibido es la banda de cielo más oscura que queda entre ambos arcoíris. Foto: Getty Images/iStockphoto

Como la luz solar está compuesta por todos los colores del espectro visible, cada uno se desvía en un ángulo diferente: el rojo cambia menos de dirección, mientras que el violeta lo hace mucho más. Esa separación crea el característico abanico de colores que, al repetirse en millones de gotas, da origen al arcoíris.

El tamaño de las gotas también influye en su apariencia. Las más grandes producen colores más intensos y definidos, mientras que las pequeñas generan tonos más suaves.

¿Por qué aparece un doble arcoíris?

En algunas ocasiones, el espectáculo es aún más llamativo: aparece un doble arcoíris. Según la misma fuente, este se forma cuando la luz del Sol se refleja dos veces dentro de las gotas de agua antes de salir.

El arcoíris conserva un atractivo especial porque aparece de forma inesperada. Foto: Getty Images

Ese segundo rebote hace que los colores aparezcan invertidos con respecto al arcoíris principal: el rojo queda en la parte inferior y el violeta en la superior. Además, como en cada reflexión se pierde parte de la luz, el segundo arco suele verse más tenue.

Entre ambos también se forma una franja de cielo más oscura conocida como la Zona Oscura de Alejandro.

Uno de los datos más sorprendentes es que nadie observa exactamente el mismo arcoíris. Aunque varias personas estén en el mismo lugar, cada una recibe la luz que proviene de gotas de agua diferentes, por lo que la imagen que percibe es única.

Aunque dos personas estén una al lado de la otra, cada una observa un arcoíris ligeramente distinto. Foto: Getty Images

Y aunque desde el suelo parezca un semicírculo, en realidad el arcoíris es un círculo completo. La línea del horizonte impide que pueda verse en su totalidad, por lo que solo quienes lo observan desde un avión o desde gran altura pueden apreciar una forma casi circular.