Aunque la industria de los videojuegos ofrece una amplia variedad de opciones, su atractivo no depende únicamente de los gráficos o la tecnología detrás de su producción. Muchos de estos títulos exigen habilidades específicas que contribuyen significativamente a la experiencia de juego.
Precisamente por las diferentes capacidades que ponen a prueba, un estudio comparó los videojuegos y el ajedrez. Mientras este último se centra en la estrategia, el análisis y la anticipación de movimientos, muchos videojuegos combinan habilidades como adaptación y gestión de múltiples tareas al mismo tiempo. Ante esta diferencia surge una pregunta: ¿cuál de las dos actividades representa un mayor desafío intelectual?
Durante años, el ajedrez ha sido considerado una actividad vinculada al desarrollo intelectual debido a la complejidad de sus estrategias y a la capacidad de análisis que exige. Estudios han encontrado que su práctica frecuente puede contribuir al fortalecimiento de habilidades mentales.
Sin embargo, expertos señalan que no existe evidencia concluyente de que el ajedrez, por sí solo, incremente la inteligencia general de una persona. El investigador Fernand Gobet, según el informe de Popsci, explicó que la idea de un aumento automático del coeficiente intelectual gracias a este juego no cuenta con el respaldo científico.
Lo que sí ha sido documentado por diferentes estudios es la relación entre el buen desempeño en el ajedrez y ciertas capacidades cognitivas específicas. De acuerdo con lo compartido por la revista Intelligence, los jugadores más hábiles suelen destacar en aspectos como la memoria, la resolución de problemas y el razonamiento lógico, aunque esto no implica necesariamente un aumento global de la inteligencia.
Las investigaciones sugieren que la relación entre el ajedrez y el rendimiento cognitivo existe, aunque es moderada. Los análisis indican que quienes muestran mayor interés y habilidad en este juego suelen presentar capacidades mentales ligeramente superiores, con diferencias estadísticas que no necesariamente se traducen en una ventaja. Entre las habilidades que el ajedrez ayuda a ejercitar se encuentran la planificación estratégica, la anticipación de escenarios, la evaluación de riesgos y la toma de decisiones complejas.
Por su parte, los videojuegos también han sido objeto de estudio por su impacto en el cerebro. Estudios han encontrado que ciertos títulos pueden favorecer mejoras modestas en funciones como la atención, la memoria de trabajo y la rapidez para procesar información.
Según un metaanálisis publicado en PLOS One, observaron efectos positivos especialmente en la percepción, la atención y otras habilidades mentales complejas que intervienen en la resolución de tareas y problemas.
Los beneficios, sin embargo, dependen en gran medida del tipo de juego. Los títulos de acción suelen favorecer la velocidad de respuesta y la capacidad de reacción, mientras que los juegos de rol pueden estimular procesos relacionados con la memoria y la comprensión de información. Por su parte, los videojuegos de estrategia destacan por fortalecer el razonamiento lógico, la planificación y la visión espacial.
A diferencia del ajedrez, que se desarrolla bajo un conjunto fijo de reglas, muchos videojuegos presentan escenarios cambiantes que exigen procesar varios estímulos al mismo tiempo. Esta necesidad de adaptarse constantemente a nuevos desafíos puede ampliar el entrenamiento mental y potenciar diversas funciones cognitivas, siempre que la actividad se practique de manera equilibrada y moderada.