La tecnología, si bien ha solucionado muchas situaciones de la vida cotidiana, también ha sido aprovechada por delincuentes para cometer fraudes. Una de las principales preocupaciones actuales es el aumento de estafas a través de celulares y dispositivos inteligentes como los computadores.

Por qué decir “sí” durante una llamada telefónica podría terminar en una millonaria estafa que desocupe sus cuentas bancarias

Por esta razón, no se puede confiar en cualquier mensaje o llamada que se reciba, ya que un simple clic puede poner en riesgo las cuentas bancarias. En este contexto, resulta fundamental identificar cuándo alguien intenta engañarlo, especialmente si hay un enlace de por medio.

A este tipo de fraude se le conoce como phishing, una práctica en la que los estafadores utilizan correos electrónicos y mensajes de texto para robar datos personales, como contraseñas o información bancaria.

El phishing es común y suele valerse de mensajes que aparentan provenir de empresas confiables. Su objetivo es que la persona haga clic en enlaces o abra archivos, utilizando excusas como actividad sospechosa, problemas de pago, solicitudes de verificación, facturas falsas, supuestos reembolsos o premios inexistentes.

Saber identificar un enlace sospechoso puede marcar la diferencia entre mantener su información segura o ser víctima de una estafa. Foto: 123f - El País

De acuerdo con McAfee, un enlace de riesgo es un hipervínculo que dirige a sitios peligrosos diseñados para engañar al usuario. Estos pueden aparecer en correos electrónicos, redes sociales o páginas web, y tienen la capacidad de robar información personal o instalar virus y malware en el dispositivo.

Al hacer clic en estos enlaces, es posible ser redirigido a páginas falsas que imitan portales de inicio de sesión con el fin de capturar datos. Esto permite a los ciberdelincuentes acceder a cuentas o realizar fraudes. Además, pueden infectar el dispositivo con software malicioso que daña el sistema, espía la actividad o compromete la información personal.

Evitar estos riesgos implica actuar con calma y pensar antes de hacer clic. Los estafadores suelen disfrazar los enlaces para que parezcan legítimos, incluso con ayuda de inteligencia artificial.

Una de las primeras señales de alerta está en la URL. Los ciberdelincuentes suelen utilizar direcciones muy similares a las originales, pero con pequeñas variaciones, como cambiar una letra, añadir números o emplear dominios extraños.

Las páginas fraudulentas o los mensajes que contienen enlaces falsos suelen tener errores ortográficos. Foto: Getty Images

También es importante analizar el contexto del mensaje. Si el enlace llega con un tono urgente, alarmista o promete premios inesperados, es probable que se trate de un intento de fraude. Estas estrategias buscan que la persona actúe rápidamente sin verificar la información.

Una técnica sencilla y efectiva consiste en colocar el cursor sobre el enlace (sin hacer clic) para visualizar la dirección real a la que conduce. Si no coincide con el sitio oficial o parece sospechosa, lo mejor es no abrirlo.

Para protegerse, se recomienda revisar cuidadosamente los enlaces, desconfiar de ofertas llamativas o inusuales y evitar sitios web de riesgo, especialmente aquellos de contenido pirateado, que suelen contener enlaces maliciosos.