El celular se ha convertido en una herramienta indispensable en la vida cotidiana de millones de personas. Durante años, adquirir un nuevo dispositivo ha significado también comprar una funda protectora, considerada un accesorio esencial para prevenir daños causados por caídas, golpes o rayones.

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De hecho, el mercado global de estuches y fundas para celulares se ha mantenido como un gigante financiero que, según Cognitive Market Research, mueve alrededor de 22.000 millones de dólares anuales a nivel mundial.

Sin embargo, la evolución de los materiales y los avances en las tecnologías de fabricación están llevando a la industria a plantearse un nuevo escenario: un futuro en el que los teléfonos sean lo suficientemente resistentes como para prescindir de este accesorio.

Algunas fundas dificultan la disipación del calor. Foto: Getty Images

Para que un smartphone pueda ofrecer una resistencia suficiente como para descartar de una funda, su diseño debe combinar varios avances de ingeniería. Entre ellos destacan sistemas internos capaces de absorber y distribuir la energía de los impactos, estructuras fabricadas con materiales de alta resistencia —como aleaciones metálicas utilizadas en la industria aeroespacial— que reduzcan el riesgo de deformaciones, y pantallas elaboradas con vidrios sometidos a procesos de refuerzo químico y térmico.

Estas tecnologías buscan minimizar la aparición de grietas y rayones, incluso cuando el dispositivo sufre caídas o entra en contacto con superficies ásperas.

Muchas personas están acostumbradas a cargar el celular con la funda. Foto: Getty Images

Bajo este enfoque de resistencia industrial surge la prestigiosa certificación suiza de cinco estrellas otorgada por SGS (Société Générale de Surveillance). Este sello de calidad independiente no se limita a pruebas estáticas de laboratorio.

La entidad evalúa la resistencia estructural del dispositivo frente a impactos desde múltiples ángulos, mediante pruebas de 360 grados. Estas evaluaciones verifican que el hardware sea capaz de soportar caídas consecutivas desde alturas superiores a 1,5 metros sin afectar su funcionamiento interno.

Para blindar por completo el dispositivo contra agentes externos e inmersiones críticas, la ingeniería de armadura de vanguardia exige el cumplimiento de los estándares internacionales más estrictos de sellado:

Varios fabricantes de teléfonos incluyen una funda transparente en la caja del equipo Foto: Getty Images
  • Certificación IP68: Otorga inmunidad total contra el ingreso de polvo fino y garantiza resistencia ante inmersiones profundas en agua.
  • Certificación IP69 e IP69K: Asegura una protección hermética avanzada, diseñada para resistir lavados intensivos y chorros de agua directos a alta presión y temperaturas extremas.
  • Estándar IEC 62262: Validación internacional que somete al hardware a pruebas de resistencia de impactos mecánicos externos para comprobar la robustez de su blindaje ante golpes contundentes.
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Una de las marcas de smartphones que logró un hito histórico en los Guinness World Records fue Honor, al registrar la caída desde mayor altura de un teléfono inteligente. El dispositivo resistió un impacto desde más de seis metros de altura sin presentar daños estructurales ni fallas en su funcionamiento.

El futuro de los celulares está apuntando hacia terminales libres, ligeros y duraderos, donde el diseño original no tenga que esconderse para poder sobrevivir.