A pesar de haber sido objeto de innumerables investigaciones, las pirámides de Giza continúan revelando nuevos misterios. Lejos de considerarse completamente comprendidas, estos monumentos demuestran que el avance de la tecnología permite descubrir detalles que antes pasaban desapercibidos.

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En este contexto, la pirámide más pequeña del conjunto, conocida como Micerino o Menkaura, ha llamado la atención tras un hallazgo sorprendente. Un equipo internacional de investigadores identificó dos cavidades llenas de aire ocultas detrás de un revestimiento de granito en su cara oriental.

De acuerdo con un equipo de expertos de la Universidad de El Cairo y la Universidad Técnica de Múnich estas cavidades lograron ser detectadas gracias a técnicas de análisis avanzadas que permitieron identificar anomalías en una zona que hasta ahora no había sido explorada con este nivel de detalle.

La pirámide más pequeña del conjunto, conocida como Micerino o Menkaura, ha llamado la atención tras un hallazgo sorprendente. Foto: Getty Images

Estas formaciones se encuentran a una profundidad aproximada de entre 1,1 y 1,4 metros, según los investigadores. Aunque no se trata de espacios de gran tamaño, sus características descartan que sean simples imperfecciones naturales de la piedra.

La ubicación de estas cavidades resulta especialmente relevante, ya que esa área había despertado sospechas durante años por su similitud con la entrada principal situada en la cara norte. Desde hace tiempo, los expertos consideraban la posibilidad de que existiera un acceso alternativo, sellado o inconcluso, teoría que toma fuerza.

Estas formaciones se encuentran a una profundidad aproximada de entre 1,1 y 1,4 metros. Foto: Getty Images

Para alcanzar estos resultados, los expertos recurrieron a una combinación de georradar, ultrasonidos y tomografía de resistividad eléctrica. La información obtenida fue integrada mediante avanzadas técnicas de fusión de imagen, lo que permitió generar una reconstrucción interna con gran nivel de detalle, sin necesidad de intervenir físicamente en la estructura ni retirar bloques del monumento.

Este enfoque forma parte de la misma línea tecnológica impulsada por el proyecto ScanPyramids, una iniciativa orientada a explorar las pirámides egipcias mediante métodos no invasivos. La efectividad de estas herramientas ya había quedado en evidencia en 2023, cuando se logró identificar un corredor oculto en la Pirámide de Keops.

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Los hallazgos fueron publicados en la revista científica NDT&E International, especializada en ensayos no destructivos. No obstante, los expertos insisten en la prudencia: la detección de cavidades no implica conocer su función. Estas podrían corresponder a un acceso secundario, pequeñas cámaras internas o incluso espacios diseñados durante la construcción para reducir cargas estructurales.