Cuando una llamada de un número desconocido interrumpe una actividad cotidiana, bloquear el número puede ser una solución inmediata, pero no evita que nuevas comunicaciones lleguen desde otros teléfonos. Esto ocurre porque los ciberdelincuentes han perfeccionado sus métodos y ahora utilizan herramientas de IA, lo que dificulta identificar si una llamada es realmente legítima.
En estos casos, responder a la llamada y manifestar el que no sea usado el número con fines publicitarios puede ser una alternativa más efectiva, ya que este derecho está reconocido en varios países. Sin embargo, los expertos advierten que esta medida no garantiza la desaparición total de las llamadas no deseadas.
Esto se debe a que muchas provienen de empresas distintas que utilizan bases de datos independientes, mientras que otras corresponden a intentos de fraude realizados al margen de la normativa. Por eso, aunque ejercer este derecho puede reducir parte del spam telefónico, lo mejor es desconfiar de cualquier comunicación sospechosa.
Cuando una persona recibe una llamada con fines comerciales, puede manifestar de forma directa que no desea seguir siendo contactada. Una fórmula recomendada consiste en indicar que retira cualquier consentimiento otorgado y que ejerce su derecho de oposición para impedir que su número de teléfono sea utilizado con fines publicitarios. De esta manera, la empresa queda informada de la decisión.
De acuerdo con la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), los usuarios pueden registrar su número en el Registro de Números Excluidos (RNE) para manifestar que no desean recibir llamadas con fines comerciales. Este mecanismo permite reducir futuros contactos promocionales por parte de las empresas obligadas a consultar esta base de datos antes de realizar campañas de telemercadeo.
Además, en los casos en que una persona quiera que sus datos sean eliminados por completo, puede recurrir al derecho de supresión. Sin embargo, cuando mantiene una relación contractual con la empresa, esta puede conservar determinada información personal para cumplir con obligaciones legales, gestionar facturas, prestar el servicio contratado o atender otros deberes administrativos establecidos por la normativa.
Para dejar constancia del ejercicio del derecho de oposición, los expertos recomiendan conservar información como la fecha, la hora, el número desde el que se realizó la llamada y el nombre de la empresa que efectuó el contacto. Asimismo, es conveniente enviar la misma solicitud a través del correo electrónico o del canal de privacidad habilitado por la compañía, de modo que exista un respaldo que pueda utilizarse en caso de futuras reclamaciones.
Si, transcurrido un mes, las llamadas comerciales continúan, el usuario puede presentar una reclamación formal, acompañada de pruebas como la solicitud enviada, el comprobante de recepción o la respuesta de la empresa.
No obstante, los expertos recuerdan que responder solo es recomendable cuando la llamada parece proceder de una empresa legítima. Si existen señales de posible fraude, lo más prudente es finalizar la comunicación, bloquear el número y evitar compartir información personal o financiera.