Aunque los terremotos forman parte de la dinámica natural del planeta y pueden ocurrir en diferentes regiones del mundo, existen territorios donde la actividad sísmica es significativamente menor en comparación con las zonas ubicadas sobre límites activos de placas tectónicas. Estas áreas presentan condiciones geológicas que reducen la frecuencia de los sismos y disminuyen la probabilidad de experimentar terremotos de gran intensidad.
A pesar de que existen regiones con una actividad sísmica muy baja, los expertos coinciden en que ningún lugar del planeta está completamente exento de la posibilidad de experimentar un terremoto. Según información de la Universidad de Costa Rica, las zonas alejadas de los límites donde interactúan las placas registran movimientos con mucha menor frecuencia, hasta el punto de que en algunos territorios “prácticamente no tiembla”.
Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte que pequeños terremotos pueden ocurrir en cualquier parte del mundo, incluso en áreas consideradas de baja actividad sísmica. Esto se debe a que la corteza terrestre continúa sometida a procesos internos que pueden generar liberaciones de energía en varios puntos del planeta.
La Antártida es considerada una de las regiones con menor actividad sísmica del planeta debido a su ubicación geológica. El continente se encuentra sobre una sola placa tectónica y sus límites se ubican lejos de la mayor parte de su territorio, lo que reduce la interacción entre placas y, por lo tanto, la frecuencia de terremotos perceptibles.
Brasil representa otro caso de baja sismicidad. Aunque el país experimenta movimientos telúricos de manera periódica, su ubicación dentro de la placa sudamericana, lejos de sus zonas de contacto, hace que la mayoría de estos eventos sean de baja magnitud y pasen desapercibidos para la población.
Una situación similar ocurre en el este de Canadá, una región ubicada dentro de una zona continental estable de la placa norteamericana, donde los registros de terremotos son menos frecuentes en comparación con áreas cercanas a los límites tectónicos.
Sin embargo, los expertos advierten que encontrarse lejos de las fronteras entre placas no significa estar completamente libre de terremotos. En Canadá, por ejemplo, aunque gran parte del territorio se encuentra en una zona estable, se han registrado sismos de gran magnitud en el pasado.
Según las autoridades del país, una de las principales hipótesis es que estos eventos pueden producirse en sectores donde la corteza terrestre presenta zonas más débiles, capaces de acumular tensión durante largos periodos hasta liberar energía de manera repentina.