Aunque la nevera es uno de los electrodomésticos más importantes del hogar porque permite conservar los alimentos en buen estado durante más tiempo, muchas personas pasan por alto un elemento clave para su correcto funcionamiento y para mantener una adecuada higiene.

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Se trata de la goma ubicada en la puerta del refrigerador. Lejos de ser un simple acabado, esta pieza garantiza un cierre hermético que ayuda a mantener estable la temperatura y la humedad en el interior, evita la pérdida de frío y reduce el consumo de energía. Además, cuando se encuentra en buenas condiciones, contribuye a prolongar la vida útil de los alimentos.

Sin embargo, esta zona suele descuidarse durante la limpieza. Debido a la humedad que se acumula, puede convertirse en un lugar propicio para la aparición de moho, hongos y bacterias. Si el problema se prolonga, incluso puede atraer insectos como las cucarachas, lo que representa un riesgo para la higiene y la conservación de los alimentos.

La goma de la puerta de la nevera es fundamental para garantizar un cierre hermético. Foto: Getty Images

Con el paso del tiempo, la suciedad puede formar costras y pequeños puntos negros que permanecen ocultos entre los pliegues de la goma. Por eso, se recomienda revisar este espacio con frecuencia para detectar cualquier señal de deterioro o contaminación.

Sobre este tema, Miguel ASSAL, agente de emergencias, explicó en un video que esas manchas oscuras, en muchos casos, también pueden corresponder a excrementos de cucarachas que se alojan en esa parte del electrodoméstico. Asimismo, advirtió que los malos olores provenientes de la nevera suelen ser una de las primeras señales de que existe un problema que requiere atención.

Si la goma presenta grietas, especialmente en las esquinas, o ya no sella correctamente la puerta, lo más recomendable es repararla o reemplazarla para evitar fugas de aire y mantener el buen rendimiento del refrigerador.

De acuerdo con Euronics, para conservar esta pieza en buen estado, basta con limpiarla cada dos o tres semanas utilizando un cepillo de dientes, agua y un poco de pasta dental. Después, se deben retirar los residuos con un paño húmedo limpio para evitar la acumulación de suciedad y malos olores.

Una goma en buen estado ayuda a conservar los alimentos por más tiempo y reduce el consumo de energía. Foto: Getty Images/iStockphoto

Si se necesita una limpieza más profunda, la empresa recomienda aplicar cloro con ayuda de una brocha, dejarlo actuar durante unos 10 minutos y, posteriormente, retirar el producto con un paño húmedo. Este sencillo hábito ayuda a prevenir la acumulación de moho, bacterias y suciedad, al tiempo que favorece el correcto funcionamiento del frigorífico.