El Mundial 2026 se ha convertido en uno de los principales temas de conversación en los últimos días. El torneo, que reúne a selecciones de distintos países para competir por el título más importante del fútbol, entró en su recta decisiva luego de varias semanas de intensa competencia.
En esta edición participaron 48 selecciones, aunque muchas ya quedaron eliminadas. Ahora solo ocho equipos continúan en la lucha por el campeonato: Noruega, Francia, Marruecos, España, Argentina, Suiza, Bélgica e Inglaterra.
La gran final se disputará el 19 de julio y marcará el cierre de más de un mes de partidos. Sin embargo, el campeonato no ha estado exento de controversias. Varias anotaciones fueron anuladas tras la revisión del VAR, principalmente por posiciones adelantadas o infracciones detectadas durante el análisis de las jugadas.
Aunque estas decisiones generaron inconformidad entre jugadores, entrenadores y aficionados, la FIFA explicó que todas las revisiones estuvieron respaldadas por un sistema tecnológico diseñado para ofrecer decisiones más precisas y reducir al mínimo el margen de error.
Más allá del VAR, el Mundial 2026 incorporó varias innovaciones tecnológicas. Según la FIFA, esta fue la primera Copa del Mundo en utilizar una versión más avanzada de la tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego.
Gracias a este sistema, los fueras de juego claros pudieron notificarse automáticamente a los árbitros en el terreno de juego, lo que redujo el tiempo de revisión y evitó que continuaran acciones que posteriormente serían invalidadas, disminuyendo incluso el riesgo de lesiones.
No obstante, la herramienta únicamente detectó los fueras de juego posicionales. Las acciones relacionadas con la posible interferencia de un jugador en posición antirreglamentaria continuaron siendo analizadas por el equipo arbitral mediante la revisión en video.
Otra de las novedades fue que todos los futbolistas se sometieron previamente a un escaneo corporal en tres dimensiones. Con esa información se crearon avatares digitales que se integraron al sistema de detección del fuera de juego, aumentando la precisión de las decisiones y permitiendo generar repeticiones en 3D mucho más detalladas para los espectadores.
El torneo también incorporó imágenes mejoradas de las cámaras corporales de los árbitros y puso a disposición de las 48 selecciones las mismas herramientas de análisis de rendimiento, sin importar el tamaño de sus delegaciones o sus recursos tecnológicos.
Además, la FIFA implementó Football AI Pro, un asistente basado en inteligencia artificial generativa que ofreció a todas las selecciones funciones avanzadas de análisis antes y después de cada encuentro.
A esto se sumaron las 16 cámaras de seguimiento óptico instaladas en cada estadio, capaces de generar más de 150 millones de datos por partido. Esa información permitió recrear los encuentros en tres dimensiones y facilitó el trabajo del VAR en jugadas complejas, como posibles interferencias en fuera de juego o acciones para determinar si el balón había abandonado el terreno de juego antes de un gol.
Las recreaciones en 3D también estuvieron disponibles para las transmisiones de televisión y para la plataforma FIFA AI Pro, que utilizó esos datos para elaborar reconstrucciones mucho más precisas de cada partido.