Este 2026 ha estado marcado por grandes acontecimientos, pero pocos han despertado tanta atención como el Mundial de Fútbol. En esta edición participan 48 selecciones, entre ellas la Selección Colombia, y por primera vez en la historia el torneo se disputa en tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.
Cada cuatro años, millones de personas alrededor del mundo se unen alrededor de una misma pasión. Durante varias semanas, aficionados de diferentes culturas, idiomas y continentes siguen cada partido, celebran los triunfos y sufren las derrotas de sus selecciones.

La emoción también está ligada al formato de la competición. En un torneo donde un error puede significar la eliminación y un gol puede cambiar el destino de un país, cada decisión arbitral adquiere una enorme importancia. Por eso, el Video Assistant Referee (VAR) se ha convertido en una herramienta clave para reducir errores que puedan influir en el resultado de los encuentros.
Este sistema utiliza cámaras ubicadas en distintos puntos del estadio para revisar jugadas determinantes, como goles, penales, tarjetas rojas directas o posibles confusiones de identidad entre jugadores sancionados. Cuando detecta una posible equivocación, alerta al árbitro principal para que revise la acción y tome una decisión con mayor precisión.
Con el paso de los años, el VAR ha incorporado nuevas tecnologías para mejorar su funcionamiento. De acuerdo con la FIFA, entre ellas se encuentra el sistema semiautomatizado de detección del fuera de juego, desarrollado para ayudar a los asistentes de video a tomar decisiones más rápidas, precisas y confiables. Su versión más avanzada envía información en tiempo real a los árbitros cuando se presenta una posición adelantada evidente, lo que agiliza el proceso de decisión.

La herramienta surgió para resolver una de las acciones más complejas del fútbol: determinar con exactitud el momento del pase y la posición de los jugadores involucrados. También busca evitar retrasos innecesarios, ya que los jueces de línea suelen esperar antes de levantar el banderín para no interrumpir una jugada que podría terminar siendo válida.
Gracias a la información instantánea que proporciona el sistema, se reducen las interrupciones del juego y se evitan riesgos de lesiones en acciones que posteriormente serían anuladas por fuera de juego.
La tecnología funciona mediante 16 cámaras instaladas alrededor del estadio, capaces de rastrear la posición del balón y de los futbolistas hasta 50 veces por segundo. El sistema recopila 29 puntos de datos de cada jugador y, al combinar esta información con el seguimiento del balón, identifica automáticamente posibles posiciones antirreglamentarias.
Cuando detecta una posible infracción, envía una alerta al VAR. Los asistentes revisan la jugada y comunican su evaluación al árbitro principal. En los casos más evidentes, la versión avanzada emite una señal de audio directa a los jueces en el campo, permitiéndoles actuar de forma casi inmediata.

Una vez validada la decisión, se genera una animación en tres dimensiones que muestra la jugada tanto a los espectadores que siguen la transmisión televisiva como a los asistentes presentes en el estadio.
Antes de su implementación, esta tecnología fue sometida a pruebas en varias competiciones internacionales. Su primera gran aparición se produjo en la Copa Mundial de Catar 2022. Posteriormente, la versión avanzada fue utilizada de manera experimental en torneos como el Mundial de Clubes y la Copa Intercontinental de 2025, donde obtuvo resultados satisfactorios y recibió la validación independiente del Programa de Calidad de la FIFA.
