El jueves 2 de julio se disputó uno de los partidos más emocionantes de la fase eliminatoria del Mundial 2026. Portugal y Croacia protagonizaron un duelo lleno de intensidad, expectativa y dramatismo que terminó con victoria portuguesa por 2-1, resultado que aseguró la clasificación del equipo de Cristiano Ronaldo. Sin embargo, más allá del marcador, la gran protagonista de la noche fue la tecnología.

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Portugal parecía haber sentenciado el encuentro con un agónico gol en el minuto 90+4. Pero la acción que marcó el partido llegó en el tiempo extra. En el minuto 103, Croacia anotó el que parecía ser el empate 2-2 tras una jugada que, a simple vista, no presentaba ninguna irregularidad.

No obstante, el VAR terminó anulando el tanto al detectar un detalle imperceptible: un leve toque de Matanovic al balón antes de que este llegara a Pasalic, quien se encontraba en posición de fuera de juego. Aunque las repeticiones de televisión no permitían apreciar ese contacto, el sensor incorporado en el balón sí logró registrarlo y confirmó que la jugada debía invalidarse.

Incluso el árbitro noruego Espen Eskas reconoció que no alcanzó a percibir ese roce y que la decisión se tomó con base en la información proporcionada por la tecnología integrada en el balón.

Cristiano Ronaldo y Luka Modric, capitanes en el duelo de Portugal vs. Crocia. Foto: AP

La tecnología con la que Trionda está revolucionando el Mundial 2026

El balón oficial del torneo, Trionda, incorpora varias innovaciones diseñadas para mejorar tanto el rendimiento en el campo como la precisión de las decisiones arbitrales.

Según la FIFA, su estructura de cuatro paneles con costuras profundas proporciona una mayor estabilidad durante el vuelo y optimiza su comportamiento aerodinámico. A esto se suman unos gráficos en relieve que mejoran el agarre, especialmente cuando el balón está mojado o las condiciones climáticas son adversas.

Su mayor avance, sin embargo, está en el interior. Trionda incorpora un sensor de movimiento capaz de registrar 500 datos por segundo y enviarlos en tiempo real al sistema VAR. Gracias a esta tecnología es posible detectar contactos mínimos con el balón y facilitar decisiones relacionadas con fueras de juego, manos o desvíos que pueden pasar completamente desapercibidos.

Fue precisamente este sistema el que permitió invalidar el empate croata al identificar un roce que pasó desapercibido para jugadores, aficionados y cámaras de televisión. La jugada dejó en evidencia hasta qué punto la ciencia y la tecnología se han convertido en aliadas fundamentales del arbitraje en esta edición del Mundial.

Trionda, el balón del Mundial 2026, incluye tecnología avanzada. Foto: Getty Images

La apuesta de la FIFA va más allá del balón inteligente. Para esta edición de la Copa del Mundo, el organismo implementó una versión mejorada de la tecnología semiautomatizada para detectar el fuera de juego. A diferencia de la edición de 2022, las infracciones más evidentes se comunican directamente a los árbitros en el terreno de juego, lo que permite tomar decisiones con mayor rapidez, reducir las interrupciones y evitar que se desarrollen jugadas que podrían terminar en lesiones.

Además, las 48 selecciones participantes cuentan con acceso a las mismas herramientas avanzadas de análisis de rendimiento, una medida con la que la FIFA busca garantizar igualdad tecnológica para todos los equipos durante el torneo.