Una de las mayores preocupaciones de los usuarios en la actualidad está relacionada con la creciente proliferación de ciberestafas en internet, que se han convertido en una amenaza constante y generan desconfianza incluso al momento de contestar una llamada.

Millones de personas utilizan a diario aplicaciones, redes sociales, servicios bancarios y plataformas de compra en línea, lo que amplía de forma considerable el número de posibles víctimas. A mayor cantidad de usuarios conectados, mayor es también el campo de acción para los delincuentes.

Si tiene estas aplicaciones en su celular, expertos recomiendan eliminarlas porque su dinero podría estar en riesgo

A este panorama se suma el uso de la ingeniería social, una técnica que explota emociones humanas como el miedo, la urgencia o la confianza. Los ciberdelincuentes no necesitan vulnerar sistemas complejos si logran que la propia víctima entregue voluntariamente su información. Mensajes sobre supuestos problemas bancarios, premios inesperados o emergencias familiares son ejemplos frecuentes de estas estrategias.

No obstante, en muchos casos la clave para evitar caer en manos de criminales radica en la precaución de los usuarios al enfrentar determinadas situaciones, como evitar proporcionar información innecesaria en llamadas provenientes de números desconocidos. En este contexto, la denominada “estafa del sí” cobra especial relevancia.

De acuerdo con lo explicado por Vodafone en su página web, la “estafa del sí” es una de las modalidades de fraude telefónico que más ha evolucionado en los últimos años. Aunque su mecánica parece simple, su efectividad se basa en aprovechar hábitos cotidianos al responder el teléfono, convirtiendo una respuesta aparentemente inofensiva en una herramienta para el delito.

Este tipo de fraude inicia con una llamada desde un número desconocido. Al responder, el interlocutor —que en realidad es un ciberdelincuente— formula una pregunta cerrada, como: “Buenos días, ¿estoy hablando con don/doña (nombre de la persona)?”.

Las estafas telefónicas representan un desafío constante en materia de seguridad digital y social. Foto: Montaje de SEMANA con Getty Images

El objetivo es claro: lograr que la víctima responda con un “sí”. Una vez obtiene esa respuesta, el delincuente finaliza la llamada. Sin embargo, ese breve audio queda grabado y puede ser utilizado posteriormente para suplantar la identidad de la persona.

Con dicha grabación, los estafadores pueden intentar validar contrataciones, autorizar operaciones financieras o respaldar falsas confirmaciones de servicios, lo que abre la puerta a distintos tipos de fraude.

Aunque esta modalidad no es nueva, ha evolucionado con el tiempo. En la actualidad, los criminales suelen contar con información previa de sus víctimas, como nombres completos, lo que hace que la llamada resulte más creíble.

Un sonido puntual al inicio o al final de una conversación no es casual. Foto: Getty Images

Además, el uso de tecnologías de grabación y edición de voz facilita que ese “sí” sea reutilizado en diferentes contextos, aumentando el riesgo de suplantación de identidad.

Evitar este tipo de fraude no requiere conocimientos técnicos avanzados, pero sí la adopción de ciertos hábitos al momento de responder llamadas:

  • Desconfiar de números desconocidos o con identificación oculta.
  • Evitar responder “sí” al contestar; en su lugar, optar por expresiones como “dígame”, “aló” o “buenos días/tardes”.
  • No compartir información personal hasta tener plena certeza de la identidad del interlocutor.
  • Finalizar la llamada ante cualquier sospecha.
  • Revisar periódicamente los movimientos bancarios para detectar posibles irregularidades.