El volcán Puracé continúa bajo alerta naranja debido a los cambios que mantienen alterado su comportamiento. El más reciente informe del Servicio Geológico Colombiano (SGC) señala que varios de los indicadores vigilados alcanzaron durante las últimas semanas los valores más altos registrados.
Aumentan los movimientos en el interior del volcán
Uno de los principales aspectos señalados por el SGC es el comportamiento de la actividad sísmica. En el periodo analizado se registraron cerca de 150 movimientos relacionados con fracturas de roca, ubicados en un área situada entre 10 y 15 kilómetros al nororiente del Puracé.
El organismo explicó que estos eventos se produjeron a profundidades de entre 8 y 12 kilómetros respecto a la cima. Entre ellos estuvieron tres sismos de magnitudes 2,0, 2,5 y 3,2, ocurridos entre el 30 y el 31 de agosto y sentidos por habitantes de Puracé, Totoró y Popayán.
Además, el SGC indicó que continúa la actividad relacionada con el movimiento de fluidos dentro del sistema volcánico. Según la entidad, estas señales se concentran bajo el cráter, a menos de un kilómetro de profundidad.
También hubo emisiones de ceniza
De acuerdo con el SGC, en el periodo más reciente se mantuvo “un predominio de las señales sísmicas asociadas a la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos”, especialmente aquellas conocidas como tremor, que corresponden a movimientos continuos relacionados con el desplazamiento de fluidos dentro del sistema.
La entidad agregó que estas señales “continúan localizándose bajo el cráter del volcán Puracé con profundidades menores a 1 km”.
Pero otro de los aspectos que genera atención es el comportamiento de los sismos producidos por fracturas de roca. El SGC señaló que “se mantiene el incremento en la sismicidad asociada al fracturamiento de roca (volcano-tectónica, VT), tanto en número como en energía liberada”.
En total, fueron registrados “alrededor de 150 eventos”, ubicados entre 10 y 15 kilómetros al nororiente del volcán y a profundidades de entre 8 y 12 kilómetros respecto a su cima.
Tres movimientos sobresalieron: uno de magnitud 2,0, otro de 2,5 y un tercero de 3,2. Según el organismo, fueron “reportados como sentidos por habitantes de la zona de influencia volcánica, en los municipios de Puracé, Totoró y Popayán”.
Ceniza, gases y cambios en el terreno
El SGC también informó que “el proceso de deformación lento del suelo” entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga continúa.
Además, “se registraron dos emisiones de ceniza” que no pudieron ser confirmadas visualmente debido a la nubosidad. El monitoreo encontró que “continúan las emisiones de dióxido de azufre (SO₂)” y que “persiste el registro ascendente de la concentración de dióxido de carbono (CO₂) medido en suelo”.
No obstante, el reporte precisa que “no se han registrado anomalías térmicas asociadas al fondo del cráter”.
El volcán permanece en alerta naranja
El SGC hizo énfasis en que los indicadores actuales son especialmente elevados: “Los valores que se vienen registrando instrumentalmente en el volcán durante las últimas semanas corresponden a los máximos alcanzados”.
Para la entidad, estos registros “representan una alteración importante en su dinámica”, por lo que “el volcán continúa en estado de alerta Naranja”.
El organismo recomendó evitar el ingreso a los cráteres de Puracé, Piocollo y Curiquinga y a las cabeceras de los ríos que nacen allí, debido a la posibilidad de emisiones repentinas de gases, ceniza y fragmentos de roca.