Las estrategias de las redes sociales se encuentran bajo un intenso escrutinio por supuestamente fomentar su uso compulsivo y causar graves daños psicológicos, sobre todo a menores.
Plataformas como Facebook, YouTube y TikTok obtienen enormes beneficios manteniendo a los usuarios enganchados a las pantallas. Meta, propietaria de Facebook, por ejemplo, generó la cifra récord de 196.200 millones de dólares (168.300 millones de euros) en ingresos publicitarios en 2025.
Este modelo de negocio se enfrenta ahora a importantes obstáculos legales, como la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años, extendiéndose a nivel mundial, y una creciente ola de demandas, sobre todo en Estados Unidos.
En el caso reciente más llamativo, 29 estados, incluidos California, Colorado y Nueva Jersey, presentaron demandas alegando que el gigante de las redes sociales diseñó sus plataformas para generar adicción en los usuarios jóvenes.
En un acuerdo anunciado el miércoles 26 de agosto de 2026, Meta aceptó pagar hasta 18 mil millones de dólares a 47 estados, al Distrito de Columbia y los territorios estadounidenses, así como un acuerdo adicional de mil millones de dólares con Texas. La plataforma también acordó implementar límites de uso y bloquear el acceso de los adolescentes a sus aplicaciones por la noche.
Avance rápido de tecnología
Los gobiernos de todo el mundo han dedicado la última década a endurecer las normas, pero los legisladores siguen teniendo dificultades para adaptarse a la rápida evolución de la tecnología.
Varios estudios importantes vinculan el uso de las redes sociales en adolescentes con un aumento de la ansiedad, la depresión y la insatisfacción con sus cuerpos. Así lo confirmaron documentos filtrados de Meta en 2021, en los que investigadores de la compañía identificaron vínculos entre la utilización de Instagram y problemas de imagen corporal y salud mental entre algunas adolescentes.
Según la empresa de inteligencia de mercado Sensor Tower, los jóvenes estadounidenses en 2025 pasaron alrededor de 90 minutos al día conectados a TikTok. Además, organizaciones como Amnistía Internacional en 2023 demostraron que el algoritmo de la plataforma puede recomendar videos relacionados con la depresión y la autolesión a los usuarios que interactúan con contenido sobre salud mental.
“Las empresas que operan a esta escala, con tanta influencia en la vida de las personas, deben cumplir con estándares básicos de seguridad”, comenta a DW Camille Carlton, directora sénior de estrategia e impacto del Center for Humane Technology. “Este es el mismo estándar que aplicamos a otros productos como automóviles, medicamentos y juguetes infantiles”, señala.
EE. UU. avanza hacia una mayor seguridad infantil
Tras años de estancamiento político, crece el apoyo bipartidista en EE. UU. a normas más estrictas para proteger a los niños de los peligros de las redes sociales, a través de la Ley de Seguridad Infantil en Línea (KOSA, por sus siglas en inglés).
Los planes incluyen una configuración de seguridad más estricta para menores y brindan a los padres más herramientas para controlar las cuentas de sus hijos.
“La tecnología avanza tan rápido y la evidencia de los daños se acumula a tanta velocidad, que soy muy optimista de que lograremos aprobar una legislación importante en la próxima sesión del Congreso”, explicó el psicólogo social Jonathan Haidt, autor del exitoso libro La generación ansiosa, en el podcast The Conversation la semana pasada.
La KOSA podría imponer una clara obligación a los gigantes tecnológicos de anticipar los daños previsibles y diseñar funciones para prevenirlos, pero Camille Carlton presiona a los legisladores para que los productos de redes sociales se rijan por las normas estadounidenses de protección al consumidor y responsabilidad por productos defectuosos.
Apoyo a modelos alternativos
En Alemania, Cornelia Sindermann, profesora de psicología en la Universidad de Ciencias Aplicadas Charlotte Fresenius de Heidelberg, ha estado estudiando las actitudes de los usuarios hacia modelos alternativos de redes sociales.
Estos incluyen planes de suscripción exclusivos para evitar la publicidad, que Meta ha estado probando en Facebook e Instagram en la UE (27 Estados miembros) y el Reino Unido.
Una investigación de Sindermann, realizada en 2024, también revela que más de la mitad de los adultos y dos tercios de los adolescentes estarían dispuestos a pagar por una versión de servicio público como, por ejemplo, Facebook, con medidas de seguridad mucho más estrictas.
Si bien es probable que las plataformas de redes sociales “reinventen aspectos de sus modelos de negocio y prueben nuevas fuentes de ingresos”, Sindermann afirma a DW que “duda” que estas alternativas reemplacen a las plataformas sociales más populares.
*Con información de DW.