Antes de comprar por internet, muchas personas solían desplazarse hasta una tienda física, hacer filas y ajustarse a los horarios comerciales. Hoy, gracias a la tecnología, ese proceso cambió por completo. La digitalización ha transformado la vida cotidiana y ha hecho posible comunicarse de forma más rápida, acceder a información en segundos y adquirir productos o servicios desde cualquier lugar.
El crecimiento del comercio electrónico ha facilitado el acceso a una enorme variedad de productos. Desde alimentos y ropa hasta electrodomésticos, medicamentos, tiquetes de viaje o cursos virtuales, prácticamente cualquier necesidad puede resolverse con unos pocos clics desde un celular, un computador o una tablet. Esa combinación de comodidad, rapidez y oferta ha impulsado que cada vez más personas prefieran comprar por internet.
Sin embargo, ese auge también ha sido aprovechado por los ciberdelincuentes, que desarrollan estrategias cada vez más sofisticadas para engañar a los usuarios. En muchos casos, los fraudes están tan bien elaborados que resulta difícil identificarlos a simple vista, lo que aumenta el riesgo de caer en la estafa.
El panorama cobra aún más importancia cuando se realizan compras en tiendas internacionales. Este tipo de transacciones suele incluir procesos adicionales, como trámites de envío, impuestos o gestiones aduaneras, aspectos que los delincuentes aprovechan para crear engaños con apariencia legítima.
Frente a este escenario, los expertos de PayPal recomiendan verificar siempre que el sitio web sea auténtico antes de realizar el pago. Para ello, aconsejan comprobar que la página utilice una conexión segura (HTTPS y el icono del candado), revisar que ofrezca métodos de pago con protección al comprador y consultar información de la empresa, sus políticas de devolución y las opiniones de otros clientes.
También sugieren desconfiar de señales como direcciones web que imitan a marcas reconocidas, errores de redacción, descripciones poco claras, enlaces que no funcionan o reseñas repetidas, ya que estos elementos pueden ser indicios de un intento de fraude.
No obstante, el riesgo no siempre termina cuando se completa la compra. En muchos casos, los delincuentes esperan a que el usuario haya realizado el pedido para lanzar una segunda fase del engaño. Aprovechando la expectativa por la entrega, envían correos electrónicos o mensajes en los que informan sobre supuestos trámites aduaneros, pagos pendientes o cargos adicionales que, en realidad, son falsos.
Precisamente, hace algunos meses la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) alertó sobre esta modalidad de fraude. Según explicó la entidad, los estafadores distribuyen documentos falsificados utilizando de manera indebida el nombre y el logotipo de la institución, así como los de reconocidas empresas de mensajería internacional, para exigir pagos relacionados con supuestos trámites aduaneros, multas o impuestos.
Estas comunicaciones, que suelen llegar por correo electrónico y aparentan ser oficiales, buscan generar urgencia para que la víctima realice consignaciones a cuentas bancarias o entregue información sensible.
Ante esta situación, la DIAN recordó que nunca solicita pagos mediante correos electrónicos no institucionales, mensajes de WhatsApp, intermediarios o empresas privadas de mensajería, ni pide consignaciones a cuentas personales.
Además, reiteró que todas sus comunicaciones oficiales provienen exclusivamente de direcciones con el dominio @dian.gov.co y que cualquier requerimiento o trámite puede verificarse a través de sus canales oficiales.