Las llamadas spam se han convertido en una de las formas de acoso telefónico más frecuentes y molestas para los usuarios. Este tipo de comunicaciones suele realizarse de manera masiva, interrumpiendo constantemente actividades cotidianas como el trabajo, el estudio o incluso los momentos de descanso.
Según explica Kaspersky, estas llamadas no solicitadas tienen como objetivo obtener dinero o datos personales mediante diferentes tácticas de engaño, entre ellas la suplantación de identidad, los mensajes automatizados y otras modalidades de fraude. Su proliferación ha aumentado de forma considerable en los últimos años, impulsada por el uso generalizado de teléfonos inteligentes y el acceso que los delincuentes tienen a bases de datos con números telefónicos.
Si bien los dispositivos móviles actuales incorporan herramientas para filtrar y bloquear este tipo de contactos, dichas funciones no siempre son suficientes para impedir que algunas comunicaciones sospechosas lleguen hasta los usuarios.
Las razones por las que una persona puede recibir este tipo de llamadas son diversas. Entre las más comunes se encuentran haber compartido información en formularios o plataformas digitales, ser víctima de programas maliciosos capaces de extraer datos personales o aparecer en bases de datos que posteriormente son comercializadas o utilizadas por redes de ciberdelincuentes.
Tomar medidas para bloquear estas comunicaciones resulta fundamental, dado que ayuda a disminuir el riesgo de caer en estafas relacionadas con phishing, robo de identidad o incluso prácticas de seguimiento indebido de la actividad telefónica. Además, evita que los estafadores identifiquen el número como activo y lo compartan con otros delincuentes, aumentando así la cantidad de intentos de fraude.
Sin embargo, más allá de bloquearlas, también es importante aprender a identificarlas rápidamente. Un método sencillo consiste en prestar atención al prefijo desde el que se origina la llamada. En Colombia, por ejemplo, es recomendable verificar que el número incluya el código internacional +57, mientras que en otros países se debe comprobar que corresponda al prefijo oficial de la región.
Esto significa que una llamada que no cuente con dicho identificador proviene de un número internacional, una característica que en muchos casos puede estar asociada a intentos de estafa.
Aunque no todos los números extranjeros representan una amenaza, recibir una comunicación inesperada desde un contacto desconocido fuera del país debería encender las alertas. Por ello, los expertos recomiendan extremar la precaución y prestar especial atención a determinados prefijos.