La lavadora es un electrodoméstico clave en la vida cotidiana, ya que elimina la suciedad de la ropa mediante agua y detergente. Con el tiempo, se ha convertido en un elemento indispensable en los hogares, al optimizar el tiempo y facilitar las tareas de lavado.
Sin embargo, al ser una máquina, requiere mantenimiento. como cualquier otro dispositivo tecnológico, algo que muchas personas pueden pasar por alto.
Esto puede provocar la acumulación de suciedad y, especialmente, la aparición de moho en zonas específicas. Por ello, conocer cómo limpiarla correctamente es fundamental.
En redes sociales, @la.ordenatriz explica un método adecuado para realizar este mantenimiento.
El primer paso consiste en limpiar el dispensador de detergente, una de las zonas de uso más frecuente.
Para ello, se debe extraer la pieza y lavarla a fondo, prestando atención al interior del compartimento, donde pueden acumularse residuos. Un cepillo pequeño resulta útil para acceder a las zonas más difíciles.
Después, se debe atender la goma del tambor, una de las áreas donde más moho se acumula debido a la falta de ventilación.
La humedad y la oscuridad favorecen la aparición de hongos, por lo que es importante prevenirlos con hábitos simples, como dejar la puerta abierta tras cada lavado y limpiar esta zona con regularidad.
Para eliminar el moho, se puede aplicar un método casero eficaz: empapar paños viejos en cloro sin diluir y colocarlos alrededor de toda la goma, asegurándose de que hagan contacto directo con la superficie afectada.
Tras dejarlos actuar durante aproximadamente 12 horas, se retiran y se elimina la suciedad, dejando la zona limpia.
El siguiente paso se centra en el filtro, una pieza clave donde suelen acumularse residuos. En este caso, se recomienda limpiarlo con agua y jabón, utilizando trapos viejos o un barreño para recoger el agua y evitar derrames. Es importante limpiar bien el tapón y el interior del compartimento.
Además, no deben omitirse el tambor ni los conductos internos. Para una limpieza profunda, se pueden verter aproximadamente 200 ml de cloro directamente en el tambor y otros 100 ml en el cajetín del detergente. Luego, se ejecuta un programa largo de lavado con un agua a 60 grados de temperatura.
Finalmente, se recomienda realizar un ciclo corto en vacío para enjuagar completamente la máquina y eliminar cualquier residuo de lejía, dejando la lavadora lista para su uso habitual.