Entre los fenómenos astronómicos que más llaman la atención se encuentran los eclipses, tanto solares como lunares. Estos eventos ofrecen un espectáculo único en el cielo y representan una oportunidad de observación para científicos, aficionados y amantes de la fotografía. Aunque ambos ocurren por la alineación de cuerpos celestes, cada uno tiene características y formas de observación diferentes.

Un eclipse solar se produce cuando la Luna se ubica entre el Sol y la Tierra, bloqueando parte o toda la luz solar y proyectando su sombra sobre el planeta. Como consecuencia, el cielo puede oscurecerse durante el día en las regiones donde alcanza la sombra lunar. Este fenómeno ocurre aproximadamente cada año y medio en algún punto del mundo, mientras que los eclipses solares parciales pueden presentarse al menos dos veces al año.

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En el caso de un eclipse lunar, la dinámica es diferente: ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, impidiendo que la luz solar llegue directamente al satélite natural. Durante este proceso, la Luna puede adquirir una tonalidad rojiza debido a que la atmósfera terrestre filtra la luz solar y desvía los tonos rojos hacia su superficie, un efecto conocido popularmente como “Luna de sangre”.

Aunque ambos fenómenos pueden contemplarse desde la Tierra, los eclipses solares requieren mayores precauciones, ya que observar el Sol sin la protección adecuada puede provocar daños graves e irreversibles en la vista.

Ante la cercanía del eclipse solar total del próximo 12 de agosto, que será visible en algunas regiones del mundo, es importante conocer cómo identificar unas gafas seguras para disfrutar del evento sin poner en riesgo la salud ocular.

Aunque observar un eclipse puede ser una experiencia memorable, hacerlo sin las medidas adecuadas representa un riesgo para la visión. Foto: Getty Images

¿Cómo comprobar si unas gafas para eclipses son seguras?

Según información de eclipses.ign.es, mirar directamente al Sol durante un eclipse sin los elementos de protección adecuados puede ocasionar lesiones permanentes en la retina. Por esta razón, es fundamental utilizar gafas diseñadas específicamente para la observación solar y que cuenten con los estándares de seguridad correspondientes.

Para verificar que unas gafas son aptas, deben cumplir con la norma EN ISO 12312-2:2015, incluir información del fabricante, instrucciones de uso y advertencias de seguridad. En caso de haber sido adquiridas en la Unión Europea, también deben contar con el marcado CE. Además, es recomendable comprarlas a través de distribuidores o entidades confiables para evitar productos falsificados o de baja calidad.

Esta normativa establece que los filtros de las gafas deben bloquear la mayor parte de la luz visible del Sol, así como la radiación ultravioleta (UV) y gran parte de la radiación infrarroja (IR). También exige que los materiales sean uniformes, no presenten imperfecciones y estén correctamente fijados a la montura para garantizar una observación segura.

Las gafas para eclipses deben estar diseñadas específicamente para la observación solar. Foto: Getty Images

Antes de utilizarlas, es necesario revisar que las gafas o visores solares no tengan rayones, grietas, perforaciones o cualquier otro tipo de daño. En el caso de los niños, siempre debe existir supervisión de un adulto durante la observación del eclipse.

Además, nunca se debe mirar al Sol directamente a través de cámaras, telescopios, binoculares u otros dispositivos ópticos, incluso si se utilizan gafas para eclipses. Estos equipos pueden concentrar la luz solar y aumentar el riesgo de sufrir lesiones oculares.