Son muchos los trucos que se han hecho virales en redes sociales y que “prometen” mejorar la señal wifi en pocos minutos, asegurando que la conexión llegue a todas las habitaciones del hogar, incluso a las más apartadas. Sin embargo, no todos resultan tan efectivos como parecen.
Uno de los más conocidos es el del papel aluminio. Consiste en envolver las antenas del router con este material para, en teoría, redirigir la señal hacia zonas específicas donde se necesita mayor cobertura.
La idea tiene cierta base en la física: el papel aluminio es un material conductor capaz de reflejar ondas electromagnéticas, como las que utiliza el wifi. No obstante, según Computer Hoy, cuando se aplica sin conocimientos técnicos, el resultado suele ser el contrario al esperado.
En lugar de mejorar la cobertura, lo más común es generar rebotes desordenados de la señal, zonas con menor alcance e incluso interferencias. Sin un diseño adecuado, este “reflector casero” termina siendo, en la mayoría de los casos, más perjudicial que útil.
Además, cubrir el router con papel aluminio bloquea la ventilación y eleva su temperatura interna. Estos dispositivos funcionan de manera continua y dependen de la refrigeración pasiva, por lo que el sobrecalentamiento hace que reduzcan su rendimiento para protegerse, afectando directamente la velocidad de internet. A esto se suma que el aluminio actúa como aislante térmico, lo que puede dañar los componentes y provocar fallos permanentes.
En ese sentido, la calidad del wifi depende en gran medida de la ubicación del router. Lo ideal es colocarlo en un punto central y elevado, libre de obstáculos como muebles o paredes que bloqueen la señal. Si la cobertura sigue siendo insuficiente debido a la distribución de la vivienda, lo más recomendable es optar por sistemas wifi mesh, que permiten ampliar la red de forma eficiente y estable.
También es clave mantener el router actualizado. Un equipo con firmware antiguo o tecnología desactualizada puede limitar la velocidad de conexión. Hoy en día, contar con estándares como wifi 5 o wifi 6 mejora significativamente la gestión de la red.
Además, dividir la conexión entre las bandas de 2.4 GHz y 5 GHz puede marcar la diferencia: la primera ofrece mayor alcance, mientras que la segunda brinda mayor velocidad en distancias cortas.