Cundinamarca es una de las regiones que vale la pena visitar. Este territorio se caracteriza por la diversidad de paisajes y experiencias a poca distancia de Bogotá. El departamento ofrece desde pueblos coloniales llenos de historia hasta lindos escenarios naturales.
Sus tierras son perfectas para llevar a cabo actividades como ecoturismo y vivir escapadas de fin de semana, teniendo un contacto directo con la naturaleza. A esto se suma su clima variado, su gastronomía tradicional y la tranquilidad de sus municipios.
Este departamento alberga 116 municipios y uno de ellos está ubicado a solo una hora de la capital, ofreciendo diversos atractivos para los viajeros. Este destino es reconocido porque se le rinde homenaje a la ruana y la música campesina.
Allí se lleva a cabo un festival que exalta la identidad de sus habitantes y la tradición artesanal en los ámbitos local, municipal, nacional e internacional. Es un evento que reúne lo mejor del folclor andino, la música campesina y la riqueza cultural de cada región, resaltando la diversidad y el valor de las tradiciones.
El Instituto de Cultura y Turismo del municipio indica que, más que un festival, esta cita se consolida como una experiencia única que integra cultura, música y tradición, la cual normalmente se lleva a cabo en el mes de octubre.
¿Qué hacer en tenjo?
Este municipio tiene varios sitios de interés, entre ellos, el parque principal, la Iglesia Santiago Apóstol y el templo colonial o doctrinero.
A estos se suman encantos naturales, ideales para los amantes de las actividades al aire libre. Uno de ellos es la Serranía Majuy, considerada como uno de los sitios sagrados de los muiscas, quienes transitaban por estos terrenos boscosos para recargarse de la energía de la naturaleza e ir a adorar a la diosa Chía.
También está la Peña del Juaica, un espacio sagrado para los muiscas por ser el sitio donde realizaban sus rituales de adoración. Según información de la Alcaldía de Tenjo, en la antigüedad, los nativos de estas tierras se agrupaban para adorar a sus deidades, haciendo ofrendas, sacrificios y rituales místicos en los que dejaban fluir su inmensa conexión con la naturaleza y su entorno.
Cuentan los habitantes del municipio que en las paredes de esta peña se encuentra tallada la cara del dios chibcha, Bochica, y que entre sus inmensas cavernas se encuentran dos piedras de gran tamaño ubicadas en sentido de adoración al sol y a la luna.