Santa Marta se ha consolidado como uno de los destinos más llamativos y tradicionales de Colombia. Allí la historia se mezcla con la cultura y la naturaleza, resultando de gran interés para quienes deciden vivir una experiencia auténtica.
Es la ciudad más antigua del país, lo que se ve reflejado en su centro histórico, sus calles coloniales y sitios emblemáticos como la Quinta de San Pedro Alejandrino. Además, su ambiente caribeño, la cercanía al mar y su oferta gastronómica la convierten en un destino ideal para pasar unos días inolvidables.
Muy cerca de esta capital se encuentra el Parque Nacional Natural Tayrona, un mágico destino que ofrece playas de aguas cristalinas, selva tropical y senderos ecológicos. Una de esas playas es altamente demandada por los turistas que admiran su belleza.
Se trata de Cabo San Juan del Guía, paradisíaco lugar en el que se aprecia una colina en medio del mar y en su cima un quiosco donde las personas pueden alojarse en hamacas o habitaciones con cama; una experiencia para no olvidar.
Es un lugar rodeado de mucha vegetación y se caracteriza por su mar que combina perfectamente el azul del cielo y el verde de la vegetación que lo rodea con la arena gruesa de color dorado.
El portal Parque Tayrona indica que en este sector los viajeros encuentran restaurante y una amplia zona para camping y otra de sus bondades es que se puede llegar por las dos entradas del parque: la del Zaino y la de Pueblito. De igual forma, es viable irse desde Taganga tomando una lancha, cuyo recorrido tiene una duración de 50 minutos.
¿Qué se puede hacer en esta playa?
Este espacio al aire libre es perfecto para descansar, tomar el sol y relajarse. Es un lugar especial en el que se puede disfrutar de un almuerzo a la carta con sazón local, comer un pan de chocolate o un jugo natural de diferentes frutas tropicales.
Allí los amantes de las actividades acuáticas pueden hacer careteo con el fin de apreciar especies de fauna y flora submarina, característica del Parque Tayrona.
Según el portal Visit Santa Marta, este sitio está dividido en dos playas. La primera está frente a la zona de camping y el restaurante. Se caracteriza por sus arenas coralinas espesas, con poca corriente y pocas olas.
La segunda se ubica a una corta distancia y hacia la izquierda del área de camping. Esta playa tiene zonas de arena y formaciones rocosas coralinas que generan corrientes y pequeños remolinos, por lo que se debe tener cautela en la misma.
Una de las recomendaciones para tener en cuenta es que este lugar se puede visitar durante todo el año, pero se deben tener presentes los tres cierres que realizan los pueblos indígenas que habitan en la zona, con el fin de realizar rituales de limpieza espiritual. Para este año, ya se realizó el primer cierre en el mes de febrero; el segundo será del 1 al 15 de junio y el tercero, del 19 de octubre al 2 de noviembre.