Santander destaca por sus contrastes de aventura, naturaleza y riqueza cultural. Sus paisajes montañosos, cañones, ríos y pueblos coloniales lo convierten en un lugar ideal para quienes disfrutan del turismo ecológico y las actividades al aire libre y de aventura.
Además de oferta natural, este territorio destaca por su gastronomía, su historia y la posibilidad de vivir experiencias únicas.
Cuenta con 87 municipios, en los cuales los viajeros encuentran diversidad de planes que hacer. Uno de ellos es Encino, ubicado a un poco más de cuatro horas de Bucaramanga, un rincón para pasar unos días de descanso en medio de la vida silvestre.
Ideal para el avistamiento de aves
Se le conoce como el ‘pueblito pajarero’ de Colombia, debido a que sus tierras son el nido de al menos unas 300 especies de aves, que vuelan altivas brindando un espectáculo de belleza y colorido natural.
Allí es posible apreciar tucanes, colibríes y especies endémicas como el colibrí inca negro (Coeligena prunellei) y la perdiz santandereana (Odontophorus strophium).
Se dice que los habitantes de este mágico y tranquilo lugar han integrado las actividades relacionadas con aves en su vida cotidiana y, por ello, se aprecian calles adornadas con figuras de aves, a la vez que trabajan en un claro enfoque de aviturismo y conservación.
Otros encantos
Según datos de la Alcaldía Municipal, este municipio, con una temperatura promedio de 18 grados centígrados, ofrece diversas rutas turísticas que permiten apreciar y disfrutar de su gran riqueza natural.
Es un territorio que se caracteriza por tener abundantes fuentes hídricas y porque una parte importante del mismo está dentro del Santuario de Flora y Fauna Guanentá Alto Río Fonce, un área protegida de gran valor ecológico en donde la preservación de especies es determinante.
En este santuario habitan múltiples especies de fauna silvestre, entre ellas el colibrí negro o virolín, la danta, el tigrillo y el emblemático oso de anteojos, convirtiendo a Encino en un destino ideal para el ecoturismo y la observación de la biodiversidad.
Este pueblo santandereano tiene diversos atractivos turísticos para quienes gozan de la naturaleza. Entre ellos destaca el páramo de La Rusia, un ecosistema de gran riqueza ambiental donde se encuentra la Laguna Grande, un tranquilo espejo de agua rodeado de paisajes andinos.
Recorrer los alrededores de la laguna toma aproximadamente una hora y se convierte en una experiencia ideal para contemplar la belleza del páramo y la tranquilidad del lugar.
Además, este ecosistema es fundamental por ser el origen de varias cuencas hídricas que abastecen de agua a diferentes zonas de la región.
Un par de atractivos más para conocer son el Puente Real y el balneario Pozo Negro, que se deriva del río que lleva su mismo nombre.