Colombia es considerado un destino de gran diversidad geográfica y climática, que permite la existencia de lagos y lagunas en distintas altitudes y ecosistemas, los cuales tienen su propio encanto: algunas son refugio de aves y fauna endémica, mientras que otras permiten actividades recreativas como pesca, kayak o senderismo alrededor de sus orillas.

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Además, muchas de ellas tienen un gran valor cultural e histórico, ya que están vinculadas con mitos indígenas y tradiciones locales, lo que las convierte en especios de conexión con la identidad y la historia del país.

La combinación de belleza natural, biodiversidad y riqueza cultural hace que Colombia destaque como un destino privilegiado para quienes buscan experiencias auténticas alrededor de estos cuerpos de agua.

Esta Laguna se encuentra en el Parque Nacional Natural Puracé y tiene cerca de 83.000 hectáreas. Foto: Javier Larrota / javier_larrota

Laguna de La Magdalena

Una de las más icónicas y emblemáticas es la Laguna de la Magdalena, ubicada pleno corazón del Páramo de las Papas, a más de 3.000 metros de altura. Es de gran importancia porque marca el origen del río Magdalena, la principal vía fluvial de Colombia, además de que representa un valioso símbolo de la riqueza natural, cultural y ancestral del país.

Reconocida como “la cuna del gran río de la patria”, La Magdalena se erige como un tesoro natural de gran importancia para el país e ideal para quienes se aventuran a conocerla.

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De acuerdo con información de la Organización Colparques, muy cerca de La Magdalena, a dos kilómetros también se encuentra la Laguna de Santiago, cuyo desagüe es el primer afluente del río Magdalena.

Es importante indicar que el Páramo de las Papas se encuentra en la región meridional del Parque Nacional Natural Puracé entre los departamentos de Cauca y Huila, en donde se registra una temperatura promedio de cinco grados centígrados.

La mencionada fuente indica que la experiencia de ver nacer el río desde esta laguna es impactante, pues es difícil dimensionar los más de 1.500 kilómetros que recorre este afluente a lo largo del país y el tamaño que puede alcanzar.

Paisajes de frailejones en el Parque Nacional Natural Puracé. Foto: Getty Images

El paisaje del área en la que se encuentra la laguna es propio de páramo, en medio de una espesa bruma y rodeada de especies como frailejones, musgo y encenillos.

Se dice que este es un destino propicio para los más aventureros, pues para llegar hasta allí se requiere de 12 horas. Dos en carro desde el municipio de San Agustín hasta Puerto Quinchana y 10 más a pie, a caballo o en mula, desde este punto hasta la laguna.

Allí no hay cabañas de alojamiento, pero se puede acampar si se lleva el equipo necesario y es importante tener presente que en verano las noches son muy frías.

Para llegar hasta este destino lo ideal es hacerlo en un tour y con el acompañamiento de las comunidades locales, siempre preservando los ecosistemas, evitando dejar residuos y cuidando de este paraíso que, además de dar vida al río Magdalena, tiene una gran importancia ancestral.