A tan solo unas pocas horas de Pasto, en el departamento de Nariño, existe un paraíso natural que enamora a todos sus visitantes con la majestuosidad de su entorno. Rodeado de montañas, paisajes verdes y una atmósfera tranquila, este lugar parece sacado de un sueño.
Su arquitectura particular y cada detalle que integra su paisaje ha llevado a que muchos lo comparen con un famoso destino de Italia; sin embargo, hay quienes también aclaran que pese a sus similitudes, es un rincón colombiano con un encanto único y paisajes dignos de admirar con calma.
Este lugar es la Laguna de La Cocha, popularmente conocida por muchos turistas como la “Venecia colombiana”. Este destino cautiva con sus paisajes verdes y aguas tranquilas, ofreciendo una experiencia donde la serenidad y la belleza se encuentran en cada rincón.
Guía para visitar este encantador destino en Nariño
Llegar a la Laguna de la Cocha puede ser más sencillo de lo que imagina y, lo mejor de todo, es que el recorrido se convierte en toda una aventura marcada por una impresionante riqueza paisajística del sur del país.
Para quienes viajan desde Bogotá, existen distintas alternativas de desplazamiento que se ajustan a diferentes tiempos y preferencias:
- Por vía aérea, la opción más rápida consiste en tomar un vuelo de aproximadamente 1 hora y 45 minutos hasta Pasto. Desde allí, se continúa por carretera hacia la laguna.
- Por vía terrestre, el viaje puede extenderse cerca de 20 horas, atravesando importantes ciudades como Ibagué, Armenia, Palmira y Popayán.
Aunque esta segunda opción implica un trayecto largo, es ideal para quienes disfrutan de los viajes por carretera, ya que ofrece una notable variedad de escenarios naturales para contemplara: desde imponentes montañas hasta el cálido valle del Patía
- Acceso fluvial: desde el corregimiento El Encano se puede tomar una lancha a motor que en 10 minutos conduce hasta la Isla La Corota, el corazón espiritual y natural de la Laguna de La Cocha, señala el portal oficial de turismo Colombia Travel.
Allí, la aventura inicia atravesando canales rodeados de coloridas construcciones, creando un contraste singular entre lo europeo y lo andino.
Para complementar la experiencia, se aconseja degustar la gastronomía local y explorar sin prisa la Isla La Corota, un ecosistema único con especies de musgos, helechos, orquídeas y anfibios, además de aves como el pato zambullidor y peces como la trucha arcoíris. Todo esto rodeado por una franja de 4 hectáreas de totora, una especie de junco que le da un aire mágico al paisaje.