En el corazón de Santander, Barichara se ha convertido en uno de los destinos más representativos para conocer una de las tradiciones gastronómicas más curiosas de Colombia: las hormigas culonas.

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Este alimento ancestral no solo forma parte de la identidad cultural de la región, sino que también despierta la curiosidad de turistas nacionales y extranjeros durante todo el año.

La historia de este singular manjar se va a los antiguos guanes, comunidad indígena que habitó gran parte del actual territorio santandereano.

Desde entonces, las hormigas culonas han sido valoradas como una fuente de alimento y como un símbolo cultural que ha logrado mantenerse incluso con el paso de los años.

Hormigas culonas de Santander. Foto: Getty Images

La recolección de las hormigas ocurre principalmente entre abril y mayo, cuando salen de sus hormigueros durante la temporada de lluvias.

En municipios como San Gil, Curití y Barichara, campesinos y recolectores salen desde muy temprano para capturarlas y comenzar un proceso artesanal que incluye retirarles las alas y otras partes del cuerpo, sumergirlas en agua con sal y posteriormente freírlas o tostarlas utilizando su propia grasa natural.

Más allá de su preparación, las hormigas culonas representan una importante actividad económica para varias familias de la región.

La venta de este producto tradicional se ha convertido en una fuente de ingresos que complementa el atractivo turístico de los pueblos santandereanos.

Barichara y sus hormigas culonas. Foto: Getty Images

Quienes visitan Barichara pueden encontrarlas en tiendas locales, mercados y puntos turísticos, donde suelen venderse como pasabocas.

Su sabor es descrito por muchos como intenso, salado y crujiente, características que convierten cada prueba en una experiencia diferente para quienes se animan a comerlas.

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La importancia de este alimento es tan grande que incluso existen esculturas y monumentos dedicados a la hormiga culona en distintos lugares de Santander.

Además, en años recientes se han impulsado iniciativas y festivales para promover su conservación como símbolo cultural del departamento.

Así, Barichara continúa consolidándose como un destino donde la historia, la tradición y la gastronomía se encuentran en cada esquina, ofreciendo a los visitantes una experiencia auténticamente santandereana para recordar siempre.