Una de las actividades tradicionales que muchos colombianos llevan a cabo en familia o con amigos es el famoso paseo de olla, un plan muy arraigado que combina la comida, la naturaleza y el encuentro con seres queridos.

Tres pueblos de Cundinamarca ideales para hacer el tradicional paseo de olla en fin de año

Por generaciones, las familias y los amigos han acostumbrado salir a ríos, quebradas o zonas rurales para preparar colectivamente una olla con alimentos típicos del país y, más que una forma de cocinar, esta actividad representa la unión, la convivencia y el disfrute de los espacios naturales, convirtiéndose en una expresión de la cultura y las costumbres colombianas.

Cerca de Bogotá hay varios destinos en los que es posible hacer este plan y uno de ellos es Villeta, un lugar que ha logrado un importante reconocimiento y se ha consolidado como uno de los escenarios favoritos de los viajeros, no solo por su clima, sino por la diversidad de atractivos para visitar.

Villeta tiene diversos atractivos naturales. Foto: Cortesía - Alcaldía Municipal de Villeta, Cundinamarca

Ubicado a un poco más de dos horas de la capital, es un territorio en el que abundan los ríos, las quebradas y cascadas naturales ideales para descansar al aire libre y para vivir la experiencia del paseo de olla. Se caracteriza por tener un clima cálido en el que es posible disfrutar de un día de sol y piscina.

¿Qué más hacer en Villeta?

Como ya se mencionó, las caídas de agua son de los grandes atractivos de este pueblo cundinamarqués. Una de ellas es Los Saltos del Mico, formados por siete cascadas que corren a través de las altas piedras y la vegetación, siendo el principal encanto turístico del municipio.

Así es el municipio de Cundinamarca de clima templado y diversos atractivos naturales; está a dos horas de Bogotá

Quedan a tan solo 15 minutos caminando desde el centro del pueblo y se pueden llevar a cabo diferentes actividades de deporte extremo con la ayuda de guías ubicados en la plaza principal del municipio. Los dos primeros saltos son accesibles por senderos a pie, mientras que los demás deben ser visitados sorteando sectores de escalada y vegetación.

Otro lugar de interés es el Salto Caiquero, en límites con el municipio de Nimaima, una caída natural de más de 10 metros, que les da la bienvenida a los viajeros en la entrada del municipio a menos de cinco minutos del peaje del mismo nombre.​

La Bocatoma de Bagazal en el municipio de Villeta. Foto: Cortesía - Alcaldía Municipal de Villeta - Cundinamarca

También está el camino real Villeta-Guaduas, un sendero histórico presente desde tiempos precolombinos y motor del desarrollo de la región en los tiempos de la Colonia.

Además, quienes visitan este pueblo pueden disfrutar de diferentes bebidas en el parque principal. Por ejemplo, una deliciosa limonada de panela y otros productos endulzados con su producto insignia. Dentro de las muchas opciones imperdibles están el cholao y el raspao, que les brindan una experiencia especial a los visitantes.