Santander llama la atención de los viajeros por ser un destino que combina aventura, historia y paisajes sorprendentes en los que destacan sus montañas, cañones, pueblos coloniales y ríos cristalinos que lo convierten en una región ideal para quienes buscan experiencias diferentes.
Desde el Cañón del Chicamocha hasta sus caminos llenos de tradición, las tierras santandereanas ofrecen escenarios ideales para disfrutar de la naturaleza y actividades al aire libre como el senderismo, parapente, rafting y turismo de aventura.
Además de sus paisajes, Santander cautiva por su riqueza cultural y gastronómica. Pueblos como Barichara, considerado uno de los más bellos del país, conservan calles empedradas, arquitectura colonial y una historia que se respira en cada rincón. A esto se suman sabores tradicionales como la hormiga culona, la arepa santandereana y la carne oreada, que deleitan cualquier paladar.
En estas tierras se encuentra la ‘capital mundial de la piña’ o la ‘capital piñera de Colombia’, un destino ideal para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre.
Se trata de Lebrija que, según información de la Alcaldía, les ofrece a los viajeros diversidad de encantos, además de las delicias que se preparan haciendo uso de la piña. La reina de las frutas recibe a los turistas para vivir experiencias gastronómicas y agroturísticas en las que se aprende sobre la transformación del producto y sus diferentes usos.
La información oficial indica que precisamente una de las características de este municipio es que millones de matas adornan las montañas lebrijenses creando paisajes únicos no muy comunes en otras regiones del país y del mundo. En la gastronomía, la piña se integra a preparaciones típicas, dulces, mermeladas, y diversas bebidas cocteles como la piña colada y el tequila de piña.
Pozos azules
Uno de los encantos los pozos azules o pachamama, un sistema de tres refrescantes pozos ubicados en la vereda El Conchal, que son frecuentados por amantes de la naturaleza, ciclistas y habitantes de la zona. En verano sus aguas toman color azul en diferentes tonalidades que contrastan con la abundante vegetación y el clima cálido de la región. Son aproximadamente dos horas de recorrido desde el casco urbano entre vehículo y caminata.
Un atractivo más es la cascada Las Margaritas, ubicada en la Vereda San Gabriel. Este destino es reconocido por su belleza y por ser un buen escenario para el ecoturismo. Llegar hasta este punto es enamorarse de los paisajes en el trayecto, el canto de las aves y el aire puro que sale de sus frondosos bosques. Su temperatura promedio es de 20 grados centígrados y su belleza se puede apreciar durante todo el año.
También están las Ruinas la Cantabria, un lugar que se resiste al olvido. “La fachada de la antigua iglesia principal de la Aldea de Cantabria cuenta historias, leyendas y mitos de lo que fue la vida parroquial del que pudiese ser el primer asentamiento en los andes colombianos cuando el Alemán Ambrosio Alfinger empezó a ascender las cordilleras en su expedición de conquista hacia 1529″, precisa la Alcaldía Municipal.