Santander vuelve a demostrar que Colombia tiene mucho más que ofrecer cuando se habla de café de alta calidad. La Hacienda El Roble, que está ubicada en el municipio de Los Santos, logró convertirse en una de las fincas cafeteras más reconocidas del planeta gracias a la excelencia de sus granos y al trabajo desarrollado durante varias generaciones.
El reconocimiento no llegó de la noche a la mañana, pues en 2020, la hacienda fue destacada entre las cinco mejores del mundo por la calidad del café especial que produce, un logro que continúa siendo motivo de orgullo para la región y que aún lo pueden probar quienes recorren la vía entre Bucaramanga y Los Santos.
Detrás de este proyecto está Oswaldo Acevedo, responsable de impulsar la marca Café Mesa de los Santos y convertirla en un referente internacional.
Durante años, este café fue considerado el más costoso de Colombia y logró posicionarse en mercados como Estados Unidos y Japón gracias a sus características únicas y a un cuidadoso proceso de producción.
Uno de los mayores hitos ocurrió cuando la variedad HR-61 alcanzó precios históricos en subastas internacionales de cafés especiales.
La calidad del grano permitió que compradores extranjeros pagaran altos precios por una sola libra, convirtiendo al producto santandereano en un símbolo del café premium colombiano.
La Hacienda El Roble se extiende sobre unas 320 hectáreas sembradas con más de un millón de plantas de café cultivadas bajo sombra, a aproximadamente 1.650 metros de altura.
Además de producir café, el lugar recibe visitantes interesados en conocer el proceso de cultivo, participar en catas y recorrer las instalaciones que conservan buena parte de su historia.
La tradición cafetera comenzó en 1872 con la familia de Acevedo y ha pasado de generación en generación hasta consolidarse como una empresa con reconocimiento internacional.
Sin perder su esencia campesina, la marca continúa apostándole a la innovación y a la producción de cafés especiales que resaltan las condiciones naturales de Santander.
Actualmente, la empresa busca seguir creciendo sin descuidar la calidad que la hizo famosa.
Mientras aumenta el consumo interno y la demanda internacional, la apuesta continúa siendo producir uno de los mejores cafés del mundo, demostrando que el verdadero oro líquido colombiano también nace entre las montañas santandereanas.