El incremento del ICA que se plantea en la nueva reforma tributaria y que se votó este miércoles en el Concejo de Bogotá ha generado un choque de opiniones. Concejales y Fenalco expresaron a SEMANA que consideran que este lo terminarán pagando los bogotanos de a pie, mientras que versiones a favor de la iniciativa aseguran que es un golpe “a los que más tienen”.
El aumento en el ICA que plantea la reforma para el sector automotriz
La nueva reforma tributaria de Bogotá plantea un incremento del ICA del 50 % en la tarifa para bancos, entidades crediticias y servicios financieros.
Mientras tanto, para los concesionarios, este impuesto pasará del 6,9 al 11 por mil. Esto representaría un incremento en las obligaciones tributarias del sector y es allí donde se centra la discusión: ¿quién terminará pagando esta alza?
SEMANA consultó a concejales que estuvieron a favor y en contra de esta iniciativa. Quienes votaron en positivo insisten en que es un golpe para los empresarios, mientras que los cabildantes que están en contra aseguran que lo terminarán pagando los compradores.
Posiciones en contra de la imposición tributaria
Angelo Schiavenato, uno de los concejales que votó contra esta nueva imposición, señaló a este medio: “El aumento del ICA no es un ajuste a los grandes capitales; es un peaje disfrazado al progreso de la clase trabajadora”.
“El rejón fiscal del ICA a los concesionarios va a encarecer de entrada el precio de los vehículos, los trámites y el financiamiento. Trabajar para comprar un medio de transporte propio o pagar un crédito hipotecario pasará de ser una meta de progreso a un lujo inalcanzable”, reveló el cabildante a SEMANA.
Schiavenato explicó que este incremento al comercio lo terminará asumiendo el comprador final del producto. El concejal aseguró que los compradores de vehículos en Bogotá van a terminar siendo afectados “por punta y punta”, puesto que no solamente se incrementa el impuesto del producto, sino también el de su crédito.
Previamente, en una entrevista con SEMANA, comerciantes del sector confirmaron que la mayoría de los compradores de vehículos en Bogotá usan estas alternativas bancarias.
Por su parte, Fenalco expuso argumentos similares y rechazó contundentemente esta nueva imposición en los tributos capitalinos.
“No tiene sentido incentivar el vehículo limpio por un lado y encarecer por el otro la actividad que permite que ese vehículo llegue a Bogotá”, aseguró Juan Esteban Orrego, director ejecutivo de Fenalco Bogotá.
Orrego alertó que, tras esta aprobación, las empresas pueden tomar decisiones poco convenientes para la ciudad: “Podemos terminar teniendo las vitrinas en Bogotá, pero con nuevas inversiones, expansiones y operaciones que se desarrollen tributariamente en otras jurisdicciones”.
“Porque más impuesto no siempre significa más recaudo. A veces significa menos inversión, menos empleo, más informalidad y, finalmente, una base tributaria más pequeña, concluyó el director ejecutivo de Fenalco.
Votantes a favor
En contraste, se referenciaron algunas voces a favor del aumento del impuesto, como la de Julián Triana, concejal del Partido Verde, que fue en su momento el más votado para este ostentoso cargo.
En entrevista con SEMANA, el cabildante se refirió al impuesto del sector financiero, también muy cuestionado para el sector automotriz: “Estoy a favor de aumentar el ICA a los bancos por una razón muy sencilla: quien más gana, más debe aportar a la ciudad”.
“Esto no es castigar al sector financiero. Es aplicar un principio básico de progresividad tributaria: quienes tienen mayor capacidad económica pueden y deben aportar más”, apuntó Triana, quien reveló que proponía llevar la tarifa del sector financiero al 21 por mil, pero finalmente se aprobó una tarifa decreciente entre el 20 y el 18 por mil.
En cuanto al impacto que algunos aseguran que puede tener en el bogotano de a pie, el cabildante aseguró: “No hay una relación automática entre el ICA de una ciudad y las tasas que pagan los ciudadanos por sus créditos”.
Por su parte, la secretaria de Hacienda, Ana María Cadena, señaló: “Lo que queremos expresar es que hacemos propuestas que consideramos tienen un sustento técnico, que hemos revisado, analizado, calculado y cuantificado. Este ejercicio de revisión y diálogo nos permite dejarle a la ciudad lo que consideramos es la mejor versión de este acuerdo”.