La temperatura del motor de una moto es uno de los factores más importantes para que el vehículo funcione de manera correcta. Para tener un mejor rendimiento durante la conducción, la temperatura tiene que alcanzar un punto determinado.
El desempeño cambia cuando el motor está trabajando en frío y cuando está recalentado. Ambos extremos afectan la motocicleta y aumentan el consumo de combustible.
De acuerdo a marcas como Honda, el rango de temperatura ideal que debería tener una moto varía entre 80 y 105 grados. Los sensores ayudan a que la moto avise cuando se está recalentando.
Al interior del motor y al momento de la combustión, se pueden alcanzar temperaturas de más de 1.000 grados durante el encendido de la chispa.
Un motor frío hace que el sistema envíe más gasolina de la que necesita el motor, esto puede causar desgaste por fricción entre los componentes internos de la moto. Al mismo tiempo, genera un mayor consumo de la gasolina en el tanque.
¿Qué pasa en un motor sobrecalentado?
Los motores con una temperatura superior a la adecuada, también generan un mayor gasto de combustible. El sobrecalentamiento afecta directamente el motor y puede causar una detonación de la mezcla.
Además de minimizar la potencia y el rendimiento de la moto, ayuda a que algunas piezas se desgasten más rápidamente. Una de las que más sufre es la culata, debido a la fricción en las guías de válvulas.
Las juntas y empaques, además, pierden su elasticidad y el sellado de aceite puede endurecerse. A temperaturas altas, este también puede dejar de ser viscoso y con el frío se convierte en un líquido espeso que no lubrica de manera correcta.
Para evitar estos problemas, la mayoría de motos traen un sistema de refrigeración de aire, aceite o líquido. En los tres casos, el objetivo es evitar el sobrecalentamiento del motor y estabilizar la temperatura.