El mercado global de autobuses eléctricos fue estimado en USD 54.100 millones en 2025 y, según el más reciente informe de Global Market Insights, se proyecta que alcance los USD 255.100 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 16,5 %.
En medio de esa expansión, uno de los principales desafíos para los sistemas de transporte público continúa siendo el tiempo de recarga de las flotas eléctricas, debido a su impacto sobre la operación, la frecuencia y los costos del servicio.
Frente a este panorama, las nuevas tecnologías de carga ultrarrápida empiezan a ganar protagonismo. “Durante años, el reto de los buses eléctricos no fue únicamente la autonomía, sino la capacidad de mantener una operación continua sin largos tiempos de carga. Ahora estamos entrando en una nueva era donde recargar un bus puede tomar apenas unos minutos y no varias horas”, aseguró Juan Luis Mesa, gerente general de BYD Buses y Camiones.
La llegada de baterías capaces de pasar del 10 % al 70 % de carga en cinco minutos permitiría disminuir los tiempos de inactividad en patios y terminales y aumentar la disponibilidad operativa en corredores urbanos de alta demanda.
De acuerdo con Mesa, entre los principales efectos de esta tecnología están la reducción de tiempos de espera, una mayor disponibilidad de buses en horas pico y la expansión de rutas eléctricas intermunicipales y de larga distancia.
América Latina se ha consolidado como una de las regiones con mayor adopción de buses eléctricos fuera de China. Bogotá, Santiago y São Paulo han impulsado flotas eléctricas para reducir emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire.
“La movilidad eléctrica en buses ya no puede depender de largos tiempos de espera. El transporte público necesita soluciones rápidas, eficientes y confiables para responder al ritmo de las ciudades modernas”, agregó Mesa.