Durante 2025, el mercado de vehículos usados en Colombia mostró un aumento significativo. Según datos del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), a mitad de año se registraron 485.156 traspasos de vehículos usados, lo que representó un incremento del 16,1% frente al mismo periodo de 2024. Esta tendencia refleja el interés de los compradores por alternativas más accesibles dentro del mercado automotor.
En contraste, al cierre del año, Fenalco y la Andi reportaron 30.135 unidades de vehículos nuevos, lo que significó un crecimiento del 19 % frente al mismo periodo del año anterior, evidenciando una recuperación parcial del sector. Este comportamiento se da en un contexto marcado por el incremento de precios, ajustes tributarios y nuevos aranceles previstos para 2026, factores que afectan el presupuesto de hogares y empresas.
En este escenario, los vehículos usados se presentan como una opción estratégica en 2026, ofreciendo precios más competitivos, menor impacto en el presupuesto y acceso inmediato a unidades disponibles. Las subastas han ganado protagonismo como un canal confiable y competitivo, que permite a los compradores acceder a información clara sobre el estado de los vehículos y procesos de compra estructurados. Este mecanismo incluye unidades provenientes de leasing, renting bancario y flotas empresariales, fortaleciendo la confianza y eficiencia del proceso de adquisición.
“Las subastas de vehículos han venido consolidándose en Colombia como una alternativa sólida y transparente para la adquisición de automotores usados. Este modelo permite facilitar la comercialización de vehículos provenientes de leasing, renting y flotas corporativas, ofreciendo a los compradores procesos claros, precios competitivos y garantías de calidad. Con cada subasta que realizamos, esperamos una amplia participación de interesados que reconocen que en este mecanismo existe una oportunidad eficiente para acceder a vehículos disponibles en el mercado”, explicó Martha Gómez, gerente general de Subastas y Comercio.
De cara a 2026, ante mayores costos y nuevas condiciones arancelarias, las subastas podrían intensificar su relevancia como una de las principales alternativas para la compra de vehículos usados en Colombia.