La colocación del balón intragástrico es un procedimiento para bajar de peso que consiste en colocar un balón de silicona lleno de solución salina en el estómago y esto ayuda a perder peso al limitar la cantidad que se puede comer y al hacer que la persona se sienta llena más rápido, según Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.
Por tal razón, un balón intragástrico puede ser una opción para la persona si:
- El índice de masa corporal está entre 30 y 40.
- Está dispuesto a introducir cambios saludables en el estilo de vida, a realizar un seguimiento médico cada cierto tiempo y a participar en sesiones de terapia conductual.
- No ha sido sometido a ninguna cirugía de estómago o esófago.
No obstante, el balón intragástrico no es la mejor opción para todas las personas con sobrepeso y por ende el proceso de selección le permitirá al médico determinar si el procedimiento será beneficioso para la persona.
Sobre la misma línea, Mayo Clinic reveló que algunos de los riesgos que puede tener esta intervención son:
El dolor y las náuseas afectan a un tercio de los pacientes poco después de la inserción del balón intragástrico. Sin embargo, estos síntomas solo suelen durar unos pocos días después de la colocación del dispositivo. Por lo general, se pueden controlar con medicamentos orales en el hogar.
Aunque es poco común, es posible que aparezcan efectos secundarios graves después de la colocación del balón intragástrico y hay que llamar al médico de inmediato si la persona tiene náuseas, vómitos y dolor abdominal en algún momento después de la cirugía.
Entre los riegos potenciales se incluye la deflación del balón. Si esto sucede, también existe el riesgo de que pueda trasladarse por el aparato digestivo. Esto puede causar una obstrucción y tal vez sea necesario realizar otro procedimiento o cirugía para retirar el dispositivo.
Otros posibles riesgos son el inflamiento excesivo, pancreatitis aguda, úlceras o la aparición de un orificio (perforación) en la pared estomacal. Para solucionar este problema, puede que haya que realizar una cirugía.
Sobre los resultados, la entidad sin ánimo de lucro explicó que la cantidad de peso que pierda una persona también dependerá de cuánto pueda cambiar sus hábitos de estilo de vida, incluida la dieta y el ejercicio.
Generalmente, se pierde entre el 7 % y el 15 % del peso corporal durante los seis meses posteriores a la colocación del balón intragástrico. La pérdida total de sobrepeso oscila entre el 30 % y el 47 %.
Por su parte, al igual que otros procedimientos y cirugías que conducen a una pérdida de peso significativa, que a menudo se relacionan con el sobrepeso, que incluyen:
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico.
- Cardiopatía.
- Presión arterial alta.
- Apnea obstructiva del sueño.
- Artrosis (dolor en las articulaciones).
- Diabetes tipo 2.
- Colesterol alto.
- Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) o esteatohepatitis no alcohólica (EHNA).
¿Cómo se coloca el balón intragástrico?
El Grupo Sanitas de España indica en su portal web que después de que el personal médico verifique que no hay anomalías en el estómago, el paciente es sedado y se introduce el balón intragástrico desinflado en el estómago por medio de una endoscopia.
Cuando se comprueba que el balón ya está en el estómago, se rellena con solución salina y su válvula es cerrada. El balón se rellena en función del peso y la altura del paciente, pero suele ocupar entre el 30 % y 40 % del volumen total del estómago.