Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que el hígado es un órgano que se encuentra ubicado detrás de las costillas, responsable de muchas funciones, entre ellas, almacenar nutrientes y limpiar la sangre.
Por su parte, la Asociación Catalana de Pacientes Hepáticos (ASSCAT) asegura que el hígado cumple con más de 500 funciones vitales como producir bilis y permitir el almacenamiento de vitaminas como la A, D, E, K y B12 consideradas esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo.
No obstante, se ve afectado por ciertas enfermedades que tienen en común la inflamación de este órgano, tales como:
Hepatitis
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la hepatitis es una enfermedad provocada por un virus que puede poner en riesgo la vida de una persona.
Por su parte, la OMS señala que las principales cepas del virus de hepatitis son: A, B, C, D, y E, cada una con métodos distinto de transmisión.
“En particular, los tipos B y C provocan enfermedad crónica en cientos de millones de personas y, en su conjunto, son la causa más común de defunciones relacionadas con cirrosis hepática, cáncer y hepatitis viral”, señala la entidad en un informe.
Además, explica que para poder prevenir este tipo de enfermedades es importante tener la vacuna de hepatitis B misma que reduce el riesgo de hepatitis D.
Sin embargo, MedlinePlus asegura que no existe vacuna para la hepatitis C por lo que es importante mantener un plan de prevención, como evitar no compartir agujas o procurar siempre el uso de guantes si se va a tocar alguna herida.
Cirrosis
De acuerdo con la National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), en la cirrosis el hígado está cicatrizado, lo que impide su funcionamiento normal que podría guardar relación con algunas enfermedades.
Es importante aclarar que esta afección no tiene hasta el momento cura, pero son múltiples los tratamientos que existen para las enfermedades que la producen.
Hígado graso
Esta enfermedad se clasifica en dos tipos:
- Hígado graso por alcohol: la enciclopedia médica menciona que esta enfermedad se da por el consumo excesivo de bebidas alicoradas y ocurre porque “el hígado descompone la mayor parte del alcohol que bebe para que sea eliminado del cuerpo”, pero dicha actividad provoca la aparición de sustancias que dañan las células hepáticas, causando inflamación.
- Hígado graso no alcohólico: tal y como su nombre lo indica, este tipo de afección no se asocia con el consumo de alcohol, puesto que se debe a la grasa que se acumula en el hígado, que puede causar o no inflamación; sin embargo, también puede desarrollar esteatosis hepática no alcohólica, es decir, una hinchazón en el hígado, provocando incluso cáncer.
Aunque cada una de estas afecciones cuenta con un tratamiento específico, la creencia popular apunta a que el cardo mariano, científicamente conocido como Silybum marianum puede favorecer el hígado y ayudar a ‘barrer’ los excesos de grasa que se acumulan en este órgano, reduciendo el riesgo de enfermedades.
Cardo Mariano
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) menciona que esta planta suele ser utilizada en la elaboración de remedios para enfermedades o trastornos hepáticos.
Asimismo, suele consumirse vía oral, pero existen infusiones que pueden ser útiles. Sin embargo, es importante consultar con un profesional de la salud previamente.
Por su parte, la Clínica Mayo señala que “el cardo mariano o lechoso es una planta que recibe ese nombre por las venas blancas de sus grandes hojas espinosas”, que al estar compuesta de silimarina guarda relación con los antioxidantes.
“La investigación sobre los efectos del cardo mariano en enfermedades hepáticas, como la cirrosis y la hepatitis C, mostró resultados varios”, añade el centro médico en su publicación.