La doctora Laura Salvador Miranda, responsable del área de Medicina Estética y Antienvejecimiento de Antiaging Group Barcelona, un centro estético español, explica que los llamados ‘nutricosméticos’ –también conocidos como nutracéuticos, suplementos nutricionales o suplementos dietéticos– son suplementos dietéticos que contienen “una o varias sustancias naturales bioactivas concentradas que se encuentran de forma habitual en los alimentos, cuyo objetivo es complementar la nutrición para mantener la juventud de nuestros tejidos y preservar la belleza desde el interior”.

Para lograr estos efectos, los ‘nutricosméticos’ suelen aportar vitaminas, minerales, oligoelementos, aminoácidos, enzimas y/o antioxidantes al organismo. En ese sentido, la galena recomienda los siguientes, según sus propiedades de cabecera:

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Salvador añade que los “polifenoles como el resveratrol, betacarotenos sobre todo utilizados en épocas de sol y las Vitaminas A, C y E, son potentes antioxidantes, indispensables como ‘nutricosméticos’. Zinc y Selenio, en pequeñas dosis, son indispensables para la salud de la piel”. Del mismo modo, recomienda el uso de la coenzima Q10, un potente antiarrugas.

Pese a los múltiples beneficios que parecen ofrecer estos suplementos dietéticos, la galena hace énfasis en que no son milagrosos, sino que sus efectos pueden notarse si se combinan con una alimentación sana y balanceada, la cual debe ser rica en frutas y verduras y el adecuado cuidado de la piel, como la limpieza facial diaria y el uso de cremas que se acoplen a cada tipo de piel.

Argumento con el que coincide María José Alonso Osorio, vocal de plantas medicinales y homeopatía del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona y colaboradora de Advance Medical, un producto de Salud Mapfre, quien asegura que “en ningún caso pueden sustituir a una alimentación sana y equilibrada, y se han de utilizar solo como un complemento que ayudará a potenciar los efectos de los cosméticos tradicionales y a mejorar el aspecto”.

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Sobre el uso de estos suplementos, Alonso explica que la Unión Europea le exige a los fabricantes de nutricosméticos que estos tienen que ser seguros, es decir, “que sean estables y que los ingredientes formen parte de la composición del producto en las cantidades recomendadas; que sean biodisponibles en el organismo (es decir que una vez ingeridos los nutrientes lleguen hasta la piel, folículos pilosos, etc.) y además se les exige que realicen test de pureza de los productos”.

No obstante, aclara que por más beneficiosos que sean para el organismo, las personas deben moderar su uso, pues el exceso de antioxidantes o de vitaminas pueden provocar efectos adversos. De acuerdo con la vocal de plantas medicinales y homeopatía, el exceso de antioxidantes puede “tener la acción contraria a la esperada, es decir, una acción oxidante que perjudica a los tejidos”. Entre tanto, las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) “se acumulan y su exceso también es perjudicial”.

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En ese sentido, la responsable del área de Medicina Estética y Antienvejecimiento de Antiaging Group Barcelona explica que los nutricosméticos son recomendados para las personas que estén sanas.

En cambio, la mujeres que estén en estado de embarazo o que estén lactando deben evitar su consumo. Además, quienes padecen alguna enfermedad deben consultar a su médico antes de iniciar una toma de nutricosméticos. “Debe suspenderse su uso antes de cualquier procedimiento quirúrgico, ya que algunos alteran la coagulación”, afirma Salvador. Sobre los efectos secundarios que podría tener, la galena explica que hay casos en los que “puede producirse alergia o intolerancias, alteraciones de la coagulación o efectos derivados de una sobredosificación”, aseguró.