Los riñones juegan un papel fundamental para el buen funcionamiento del organismo, ya que son los encargados de filtrar los desechos del cuerpo. Estos órganos están ubicados a ambos lados de la columna y filtran más de 200 litros de sangre y dos litros de productos de desecho antes de que se eliminen del cuerpo a través de la orina.

Dentro de cada riñón hay un millón de estructuras pequeñas llamadas nefrones, que se encargan de depurar estos desechos y el exceso de agua presente en la sangre, lo que da origen a la orina. Este líquido fluye por tubos llamados uréteres, llegando a la vejiga, y esta almacena la orina hasta que se elimina.

La mayoría de las enfermedades renales atacan los nefrones. Este daño ocasiona que los riñones no puedan eliminar los desechos. Las causas incluyen problemas genéticos, lesiones o el consumo de algún medicamento, según explica el portal web de medicina y salud MedlinePlus.

Según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, los riñones también se encargan de controlar la presión arterial y producen hormonas que son importantes para generar glóbulos rojos y para mantener los huesos sanos y fuertes.

Los riñones se encargan de eliminar los desechos y el exceso de líquido del organismo. | Foto: Gettyimages

María Dolores del Pino, presidenta de la Sociedad Española de Nefrología aseguró que las enfermedades en los riñones se deben en principio al envejecimiento, pero también a los malos hábitos alimenticios; además las personas que padecen obesidad tiene más riesgo de padecerlas. “Las personas con obesidad tienen un 83 % más de riesgo de padecer enfermedad renal crónica comparados con aquellas que tienen un peso saludable”. Del Pino asegura que el sedentarismo y una mala alimentación son factores que perjudican la salud de los riñones de manera directa. Es por esto que la especialista brinda algunas recomendaciones.

  • Moderar el consumo de bebidas alcohólicas y gaseosas.
  • Evitar los alimentos procesados.
  • Consumir aceite de oliva.
  • Consumir proteínas alternando pescado, huevos y legumbres.
  • Tener precaución con el uso de determinados medicamentos que pueden dañar la función renal, como los antiinflamatorios.
  • Evitar el tabaco.
  • No tomar suplementos dietéticos y plantas medicinales diuréticas sin ser indicados por un profesional.
Las frutas y las verduras se deben incluir en toda dieta alimenticia. | Foto: Getty Images

Cómo prevenir las enfermedades en los riñones

Cambiar alimentos poco saludables por otros que traigan beneficios para el organismo.

  • Cocinar con una mezcla de especias en lugar de sal.
  • Escoger vegetales tales como la espinaca, el brócoli y los pimientos.
  • Hornear o asar la carne, el pollo y el pescado en lugar de fritarlos.
  • Servir los alimentos sin salsas o grasas añadidas.
  • Tratar de elegir alimentos con poca o sin azúcar añadida.
  • Comer alimentos hechos de granos completos—tales como trigo integral, arroz integral, avena y maíz de grano entero—a diario.
  • Leer las etiquetas de los alimentos. Escoger alimentos bajos en grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sal (sodio) y azúcares añadidos.
  • Evitar las gaseosas o bebidas con un alto contenido de azúcar.
  • Beber de dos a tres litros de agua al día.
  • Practicar actividad física de manera regular.
  • Ir a controles cada año como mínimo si no se padece de ninguna enfermedad.

Según los expertos, la mejor dieta para limpiar los riñones es aquella rica en frutas y verduras. En especial se asegura que alimentos como uvas, naranja, zanahoria, tangelo, apio, pepino, sandía, piña, limón, manzana, melón, lechuga, melocotón y níspero son fundamentales en la dieta diaria de cada persona, por lo que se recomienda incorporarlos.

Síntomas

La etapa inicial de la enfermedad por lo general no presenta síntomas, pero cuando ha avanzado se pueden presentar los siguientes; para este momento es posible que ya necesite de diálisis o de un trasplante de riñón.

  • Dolor torácico.
  • Piel seca.
  • Picazón o entumecimiento.
  • Cansancio.
  • Dolores de cabeza.
  • Aumento o disminución de la micción.
  • Pérdida del apetito.
  • Espasmos musculares.
  • Náuseas.
  • Falta de aliento.
  • Problemas para dormir.
  • Problemas de concentración.
  • Vómitos.
  • Pérdida de peso.