Los ojos son uno de los órganos del cuerpo más sensibles que hay, por lo cual su cuidado se hace especial, además que son delicados por su textura y al estar más expuestos a cambios externos que pueden ocurrir en el ambiente.

Y es que algunos malos hábitos como no dormir, permanecer mucho tiempo ante las pantallas, estar expuesto en espacios exteriores por largos períodos, no parpadear, tocarlos con las manos sucias llevando bacterias a los mismos, además de no ejercitarlos, entre muchos otros.

Sin embargo, mucho se ha dicho acerca del rol que juegan los hábitos en el buen funcionamiento del organismo, ya que pueden favorecer el desarrollo de enfermedades o, por el contrario, la defensa del mismo cuerpo ante estas.

Es así como la alimentación es vital en el sistema inmune, pues además de proporcionar vitaminas y minerales, se fortalece el sistema inmune, que es el encargado de defender a las células del cuerpo de las enfermedades (virus e infecciones) que puedan llegar al organismo.

Se debe tener precaución con los párpados y los ojos porque son delicados. | Foto: Getty Images

Por ejemplo, en cuanto a la ceguera nocturna, desde el portal Iogranada, explican que “en los ojos, existen ciertas células retinianas encargadas de la visión en condiciones de baja luminosidad. Si estas células de la retina se ven afectadas por alguna enfermedad”, puede aparecer la ya mencionada.

El Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos, sugiere para los cuidados de los ojos: No fumar, o en su defecto dejar de hacerlo, ya que esto se relaciona con el “riesgo de desarrollar degeneración macular relacionada con la edad, catarata y daño en el nervio óptico”; revisar el historial de posibles enfermedades oculares en la familia; y descansar por lo menos cada 20 minutos.

En realidad los ojos no se hinchan, sino que la parte que se inflama son los parpados. Getty Images. | Foto: Getty Images

Allí manifiestan que pasado este tiempo se puede hacer un ejercicio que evitará y reducirá la fatiga ocular, si se mira por una duración de 20 segundos, a 20 pies de distancia o 6 metros. Y finalmente, algo que puede parecer muy obvio, pero hay que decirse, pues así se transmiten decenas de enfermedades: lavar las manos. Debido a que estas están en constante contacto con los ojos.

En ese sentido, hay una verdura que ayuda especialmente a la salud ocular, además de otros beneficios que se le atribuyen a la espinaca. Esto, porque gracias a sus “antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, actúan combatiendo radicales libres que pueden causar daños en las células de los ojos, por lo que ayudan a mejorar la visión y la salud de los ojos”, según registra Tua Saúde.

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Asimismo, destacan que la espinaca contiene en gran cantidad “betacaroteno y vitamina A, que son importantes para ayudar a mantener las membranas de las células de los ojos saludables y evitar problemas de la vista como ojos secos, ceguera nocturna o degeneración macular relacionada con la edad”.

Sumado a esto, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, una porción de 100 gramos de espinacas contiene 28,1 microgramos de vitamina C, el 34 % de la recomendación diaria para una persona adulta. Este vegetal también contiene vitamina K, fibra, fósforo y tiamina. La mayor parte de las calorías de las espinacas provienen de las proteínas y los carbohidratos.

Esta es una planta que contiene hierro, calcio y magnesio. Medical News Today indica que la falta de hierro en la dieta afecta la eficiencia con la que el cuerpo usa energía y por ello esta verdura resulta beneficiosa.

De otro lado, esta verdura tiene un alto contenido de oxalato, que se adhiere al calcio y también es rica en magnesio dietético, que es necesario para el metabolismo de energía, el mantenimiento de la función de los músculos y nervios, el ritmo cardíaco, un sistema inmunitario saludable y el mantenimiento de la presión arterial.

Esta verdura se puede consumir cruda en ensaladas (después de lavarse bien, incluso con unas cuantas gotas de cloro y bien limpia); o también cocinada.