EXPOSICIONES

Las ferias de arte invaden la capital

Llegó la semana de las ferias de arte a Bogotá, con Artbo a la cabeza. Esta vez, una nueva sección de galerías jóvenes se une a un esfuerzo de varios espacios por promover a los artistas emergentes y por impulsar sus propuestas.

21 de octubre de 2017, 10:15 p. m.
En la próxima feria ARTBO 2017, se presentarán cuatro galerías emergentes colombianas. Foto: Cortesía ARTBO

Artbo, la que lo cambió todo

Como cada año, a mediados de octubre Bogotá le abrirá por una semana las puertas al arte. La primera vez lo hizo en 2004, con el nacimiento de Artbo, y desde entonces el espacio creció y se consolidó como uno de los eventos culturales más importantes del país. Tanto, que con el paso del tiempo nacieron otras propuestas de ferias y espacios artísticos que aprovechan las mismas fechas para mostrar a la ciudadanía sus propuestas (ver recuadros).

Para este año, de la mano con la efervescencia de nuevas galerías y espacios de arte, Artbo –entre el 26 y el 29 de octubre en Corferias– trae 75 galerías de 18 países y más de 3.000 obras entre modernas, históricas, de vanguardia y emergentes.

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Pero la principal novedad es un nuevo espacio dentro de la sección Principal, llamado 21 m2, que reúne a 9 galerías jóvenes, con menos de 6 años de creadas, que asisten por primera vez a la feria, exhiben artistas emergentes y, además de Colombia, vienen de países como España, México y República Dominicana.

Para María Paz Gaviria, directora de Artbo, con esta nueva categoría pretende ofrecer visibilidad a nuevos proyectos. Y también mostrará a galeristas jóvenes colombianos que, gracias a la autogestión, ya hacen parte del nuevo circuito de arte de ciudades como Bogotá o Medellín.

Entre los invitados estarán Espacio El Dorado, una galería de arte fundada en 2014 en Bogotá; Lokkus, de Medellín; Rincón Projects y Liberia, creada en 2015 para llevar el concepto de galería más allá, pues además de vender arte, también ofrece charlas, seminarios y proyectos educativos. Al estar en Artbo, estos galeristas podrán dar a conocer sus proyectos emergentes y hacer contactos con coleccionistas y curadores, lo que representa una puerta de entrada a la escena artística del país y el mundo. Es una oportunidad única, pues normalmente las galerías que asisten a la sección Principal de la feria pagan entre 9.000 y 15.000 dólares, dependiendo del espacio. Estas solo pagarán 4.000 dólares.

María Camila Montalvo, artista de 28 años creadora de Liberia, asegura que esta nueva sección refleja el buen momento del arte contemporáneo y del surgimiento de galerías en el país. “La actividad artística en Bogotá ha crecido mucho. Que haya barrios completos con nuevas galerías como La Macarena o San Felipe, muestra que Artbo debe corresponder a esos movimientos de arte contemporáneo”. Además, al apostarles a los galeristas y creadores jóvenes, la feria también muestra el dinamismo de la escena artística que se extiende más allá de Bogotá, que hoy se puede ver en ciudades como Cali o Medellín, y en países como España y México.

Para Montalvo, esta oportunidad de participar es una buena estrategia de Artbo para atraer nuevas galerías que quieran invertir y participar en la feria con precios asequibles, y agrega que, en últimas, “Está logrando enganchar nuevas galerías a futuro”. Pero esta no es la única iniciativa de la feria por promover el arte emergente. De hecho, como resalta Gaviria, “el salón de arte joven de Artbo por excelencia es Artecámara, que está muy visible al lado de actores comerciales y procesos de internacionalización”.

En ese espacio, nacido casi al mismo tiempo que la feria, los organizadores reúnen a artistas menores de 40 años con propuestas experimentales, que empiezan su carrera profesional y que no tienen representación en galerías, por lo que su obra normalmente no ha sido muy difundida. La sección sirve para circular sus propuestas. Además de ser una oportunidad para profesionalizar a esas nuevas promesas del arte colombiano. De hecho, el creador más destacado tiene el derecho a una exhibición en la Cámara de Comercio de Bogotá, sede Chapinero.

Por eso, para llegar a Artecámara hay una convocatoria nacional en la que, este año, participaron más de 1.000 proyectos. Asumió la curaduría el colectivo La Usurpadora, de Puerto Colombia -liderado por la artista María Isabel Rueda y el curador independiente Mario Llanos Luna-, que impulsa artistas nuevos del Caribe colombiano.

La muestra de esta edición reunirá a 25 artistas, 3 colectivos y 2 galerías de 8 ciudades del país bajo el lema “Háganlo mientras sean jóvenes”. Además, los organizadores de la feria tienen otros espacios que ayudan a crear una sinergia entre artistas, curadores, galeristas y las nuevas generaciones de coleccionistas de arte. Se trata de Artbo Fin de Semana, un circuito de arte que lleva a la gente a visitar las galerías, realizado por primera vez en el primer semestre de este año, las salas de exhibición permanente, y el programa de formación de artistas.

Así, Artbo demuestra que más allá de haber cambiado el mercado del arte en Bogotá, también sirve para que los nuevos creadores y los artistas emergentes comiencen su carrera. No solo tienen la oportunidad de exhibir sus obras ante un público especializado, sino que agregarán a su hoja de vida haber participado en una de las ferias de arte más prestigiosas de América Latina.

Odeón, un nuevo formato

Las ferias de arte parecen en constante transformación por transitar caminos menos convencionales. Como Odeón, ubicada en el barrio La Candelaria, en un edificio que albergó en otras épocas al desaparecido Teatro Popular de Bogotá (TPB). En 2011 se transformó en un espacio cultural gracias a la gestión de un equipo de cuatro mujeres jóvenes como Tatiana Rais, actual directora del lugar.

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Del 27 al 30 de octubre, este espacio albergará la séptima Feria Odeón, con una propuesta que trasciende los modelos de ferias de arte tradicionales. “Las galerías no van a estar en un cubo blanco, los artistas no van a tener paredes, y las obras se hicieron pensando en este lugar para que puedan trascender el espacio”, cuenta Rais.

Presentará dos muestras simultáneas: Planta Libre, que reúne a artistas latinoamericanos, curado por Miguel López, investigador y escritor de Costa Rica, y Sección Principal, que muestra nueve galerías de países como Colombia, Brasil, México y Perú. Odeón tiene gran proyección, pues se renueva constantemente y toma riesgos. Así lo cree su directora. “Estamos en constante evolución y, como no somos un espacio institucional, podemos tomar muchos riesgos en términos de espacios y programas”.

Arte joven por un millón

Del 28 al 30 de octubre el Centro Creativo Textura, en la localidad de Puente Aranda, vuelve a reunir coleccionistas, empresarios, familias y artistas en la Feria del Millón, que reúne a creadores jóvenes con propuestas emergentes. Eso, según Diego Garzón, su fundador, la diferencia de otras ferias de arte.

El formato, que reúne artistas que aún no tienen representación en galerías, ya cumple cinco años y ha crecido tanto que a partir de 2018 se replicará en Ciudad de México (Arte Diez 2018) y estrenará una plataforma virtual para incentivar la compra de arte en cualquier momento del año.

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Para esta quinta edición, los organizadores recibieron unas 1.420 propuestas, pero solo 76 artistas tendrán la oportunidad de exhibir, sin necesidad de pagar por un estand. Podrán, además, interactuar con el público y darle a conocer las motivaciones, influencias y referentes. Esta feria cautiva a los compradores y nuevos coleccionistas que buscan esa cercanía con el creador y al mismo tiempo la posibilidad de poder comprar obras entre 1.000.000 y un 1.300.000 pesos.

Barcú: festival de culturas

“Más que una feria, Barcú es un festival”, asegura Christopher Paschal, uno de los creadores de este espacio que en un solo evento (a lo largo de 14 casas del barrio La Candelaria) reúne varias expresiones artísticas como cine, música, gastronomía y arte.

La feria trae 23 galerías de arte moderno y contemporáneo, entre ellas 10 nacionales y 14 internacionales. Y esta vez le apuesta a darle un lugar a los artistas y galerías de otras regiones. Además, tiene espacios como Spotlights, que es una sección de artistas jóvenes inspirada en una idea de la galería Saatchi de Londres.

Allí, tres curadores ofrecen herramientas y asesoría a los artistas. “Queremos enseñarle al artista cómo hablarle al cliente, cómo no bajar los precios más de un 10 por ciento, la importancia de tener una lista de precios y fichas técnicas”, cuenta Pascal. Además de ser un espacio de formación para artistas emergentes, según Karen Schenk, emprendedora cultural, buscan que los galeristas conozcan a estos artistas, empiecen a representarlos y se los lleven a las diferentes exposiciones en el mundo. Agrega que “queremos traer 20.000 o 25.000 personas a que miren su obra y a que los artistas aprendan a venderla”.Pero la magia de este festival es su alegría, pues en un espacio así la gente compra, dice Paschal. La feria Barcú trae también una Casa de Tesoros para mostrar a maestros como Dalí y Alberto Giacometti, y también exhibe arte urbano como el grafiti, un signo de que este festival es incluyente e incorpora varias tendencias artísticas.